La aristócrata sueca Gunilla von Bismarck ha dado el pistoletazo de salida a su verano en Marbella con una actuación en Starlite y confiesa su pasión por el backgammon, donde no encuentra rival.
Gunilla von Bismarck, la icónica musa de la jet marbellí, ha vuelto a ser protagonista en la Costa del Sol. La aristócrata sueca, conocida por su elegancia y su estilo de vida, ha confesado en una entrevista que su nueva gran afición es el backgammon, un juego de mesa en el que, según ella, no hay quien la gane. «Lo tienen muy difícil», asegura entre risas, mientras presume de organizar partidas con amigos en las que siempre sale victoriosa.
La 'valquiria de oro', como se la conoce, sigue siendo un referente en la alta sociedad marbellí. Aunque reconoce que la Marbella de los años dorados ya no es la misma, Gunilla se adapta a los nuevos tiempos y disfruta de fiestas privadas y conciertos. Precisamente, el pasado lunes asistió al concierto de Ara Malikian en Starlite, donde algunos jóvenes se preguntaban quién era esa señora tan elegante. «Mi nombre sigue poniendo en alza 'La ciudad del canto sin dueño'», afirma con orgullo.
La aristócrata compagina su vida en Marbella con frecuentes viajes a Alemania, Suiza e Italia. En Alemania reside parte de su familia, y allí descansa su marido, Luis, fallecido hace unos años. «Se le echa de menos. Ya no oigo sus ocurrencias, que eran fantásticas; me siento sola a veces sin este compañero de camino que fue todo para mí», confiesa emocionada. Sin embargo, Gunilla empieza a sonreír de nuevo y disfruta de su papel de abuela. «Mis nietos no me dan tregua. Estos días, con el fútbol, que todos vamos aún con la banderita puesta de España, ponen todo patas arriba. Les encanta que echemos partidas de ping pong y siempre quieren ganarle a la abuela», cuenta divertida.
Uno de los momentos más emotivos del verano fue el reencuentro con el cantante Miguel Ríos, quien recordó a Luis en Starlite. «Fue al último concierto al que fue Luis antes de fallecer y fue muy emotivo. Miguel Ríos y ellos convivieron juntos y eran muy amigos», explica Gunilla. Además, avanza que para este otoño se estrenará una serie documental sobre los 'Chorys', el grupo de amigos de Luis, en la que aparecen imágenes de su 50º cumpleaños en Alemania. «Así mucha gente le va a conocer y va a ver que no había otro igual», señala.
Gunilla también ha querido desmentir los rumores que la vinculan sentimentalmente con el rey Carlos Gustavo de Suecia. «Lo del noviazgo nuestro se lo inventaron. Nada más lejos de la realidad: era un bulo. Siempre fuimos muy cercanos porque estudiamos en el mismo colegio en Estocolmo y somos amigos de siempre», aclara. De hecho, la reina Silvia es madrina de bautizo de su hijo Francisco, junto a Jaime de Mora.
La aristócrata continúa siendo un icono en Marbella, donde su presencia sigue atrayendo miradas. A sus 70 años, Gunilla demuestra que la elegancia y el carisma no pasan de moda. Su vida, marcada por la pérdida de su esposo, se centra ahora en la familia y en disfrutar de los pequeños placeres, como una buena partida de backgammon. «Al mundo hay que echarle imaginación para que no nos venza», sentencia.
El próximo 9 de agosto, Gunilla tiene previsto asistir a una gala en Starlite, donde volverá a ser una de las invitadas más destacadas. Mientras tanto, sigue organizando fiestas privadas en su casa de Marbella, donde se reúne con amigos de toda la vida. «El verano está siendo muy generoso conmigo. Vuelve de nuevo la moda de fiestas espectaculares en casas particulares, con gente de toda la vida que llegan a Marbella, aunque no se dejen ver por sus calles», explica.
Gunilla von Bismarck, con su característico estilo, sigue siendo un símbolo de la alta sociedad marbellí. Su legado, forjado junto a su marido Luis, perdura en cada rincón de la ciudad. Ahora, con el backgammon como nueva pasión, la aristócrata demuestra que aún tiene mucho que ofrecer.

