El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico interviene el yacimiento subacuático de Cabopino, en Marbella, del 15 al 30 de septiembre. Los trabajos incluyen un modelo 3D de los restos y buscan confirmar si el barco naufragó en 1887.
El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), a través de su Centro de Arqueología Subacuática (CAS), inicia el 15 de septiembre una intervención arqueológica subacuática en el pecio de Cabopino, frente al litoral de Marbella. Los trabajos, dependientes de la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de la Junta de Andalucía, se prolongarán hasta el 30 de septiembre, según publica Diario Sur.
La consejera del ramo, Patricia Del Pozo, ha señalado que el estudio del yacimiento permitirá avanzar en el análisis histórico del comercio transoceánico durante el siglo XIX, ya que el barco conserva parte significativa de la estructura y de las mercancías que transportaba cuando naufragó.
«El estudio del yacimiento del pecio de Cabopino va a permitir avanzar en el análisis histórico del comercio transoceánico durante el siglo XIX»
Junto a la excavación, el equipo generará un modelo 3D de los restos conservados. Esa réplica digital permitirá conocer mejor el pecio sin actuar físicamente sobre determinados elementos y servirá como recurso de divulgación, por ejemplo en reconstrucciones virtuales para el público.
El CAS intervino por primera vez en este enclave en 2022, a petición de la Delegación Territorial de Cultura en Málaga. Aquella inspección confirmó un yacimiento de notable entidad sobre fondo arenoso, a unos seis metros de profundidad, con una estructura visible que entonces alcanzaba alrededor de 39 metros de longitud y 15 de anchura.
Las características constructivas apuntan a una embarcación de tradición naval mediterránea, encuadrada de forma preliminar en la época contemporánea. La dinámica litoral ha ido dejando al descubierto nuevos elementos, por lo que no se descarta que bajo el sedimento se conserven otras partes del barco, su carga y materiales de la vida a bordo.
Entre lo documentado hay partes del forro interior y exterior, cuadernas y piezas longitudinales, un revestimiento metálico de protección del casco y elementos de clavazón de aleación de cobre. Del cargamento, aún sobre la estructura, se han identificado barriles con restos de madera y cerámicas de construcción, sobre todo tejas y baldosas de fabricación francesa con marcas comerciales de Marsella activas entre finales del XIX y principios del XX.
La investigación ha localizado en la prensa histórica noticias sobre el naufragio, en noviembre de 1887, de un bricbarca italiano citado como Garegliano o Gagliano, que habría transportado desde Marsella un cargamento de materiales constructivos con destino a Buenos Aires. La identificación no es definitiva, pero la coincidencia entre las fuentes y las evidencias arqueológicas es la principal hipótesis de trabajo.

