La concejala de IU Toni Morillas reclama al Gobierno municipal del PP que use las ordenanzas de casetas para contener el coste de atracciones y consumiciones, y advierte de que la orientación turística de la fiesta está desplazando a los residentes.
La concejala de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga, Toni Morillas, ha reclamado al equipo de Gobierno del Partido Popular que intervenga para frenar el encarecimiento de la Feria de Málaga. En su opinión, el aumento de los precios de las atracciones y de las consumiciones está dejando fuera a muchas familias malagueñas, que cada vez tienen más difícil participar en unas fiestas que deberían ser de todos.
Morillas sostiene que el Consistorio no puede limitarse a organizar la celebración, sino que debe garantizar que sea asumible para la población residente. Para ello, apunta a un instrumento concreto: las ordenanzas municipales que regulan la concesión de casetas. Según la edil, esas normas ofrecen margen para fijar límites a determinados importes, una opción que, denuncia, no ha sido utilizada por el Gobierno local.
La dirigente de IU no presenta el coste de las atracciones y el de las consumiciones como cuestiones aisladas, sino como gastos que se acumulan cuando una familia quiere disfrutar de la Feria. Esa suma, advierte, puede convertir una actividad festiva en un desembolso difícil de asumir y provocar que algunos hogares malagueños reduzcan su asistencia.
Un modelo cada vez más orientado al turismo
Morillas vincula esta reclamación con la orientación general que están tomando las fiestas. A su juicio, la Feria ha ido adquiriendo un perfil cada vez más enfocado al turismo, lo que puede producir un desplazamiento de los vecinos en favor de los visitantes. La concejala entiende que la llegada de turistas forma parte de la planificación de la ciudad, pero cuestiona que ese objetivo termine condicionando los precios, los espacios y las actividades.
La representante de IU considera que la mayor presencia del turismo puede hacer que los malagueños se sientan menos representados en determinados lugares y propuestas. No se refiere solo a la posibilidad de pagar una atracción o una consumición, sino también al vínculo entre los vecinos y una fiesta que, en su opinión, debe mantener una participación local reconocible.
La edil sitúa esta discusión en un marco más amplio: el modelo de ciudad. Su preocupación es que la celebración responda cada vez más a las expectativas de quienes llegan a Málaga y menos a las necesidades de quienes residen en ella durante todo el año.
La reclamación de Morillas se dirige directamente al equipo de Gobierno del PP, al que pide que aproveche su capacidad reguladora para establecer condiciones que impidan que el encarecimiento se convierta en un obstáculo para la participación. La edil defiende que las fiestas deben conservar una dimensión abierta para los residentes y no quedar condicionadas por una escalada de precios.
Mientras tanto, la Feria de Málaga mantiene su calendario habitual, con el alumbrado previsto para el próximo mes de agosto. La propuesta de IU queda ahora a la espera de la respuesta del Ayuntamiento, que deberá decidir si incorpora límites de precios en las próximas ediciones.

