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El taller del AVE en Los Prados cumple 19 años con 210 trabajadores y revisión 24/7

El centro de Renfe en Los Prados cumple 19 años el 23 de diciembre con 210 profesionales y mantenimiento 24/7 de las series 102, 112 y 104.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
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El centro de mantenimiento de Renfe en Los Prados, en Málaga capital, cumple 19 años el próximo 23 de diciembre. La factoría, de 17.200 metros cuadrados, emplea a unos 210 profesionales y opera sin interrupción los 365 días del año.

El taller de Alta Velocidad de Renfe en Los Prados, en Málaga capital, cumple 19 años el próximo 23 de diciembre. La instalación, de 17.200 metros cuadrados, da empleo a unos 210 profesionales de distintas empresas y mantiene las composiciones que cubren los corredores de Málaga a Madrid, Sevilla y Granada, según publica Diario Sur.

La nave-taller ocupa 1.200 metros cuadrados, tiene tres vías de 400 metros y seis posiciones de trabajo. Su longitud, 430 metros, permite el estacionamiento y mantenimiento simultáneo de composiciones dobles, de 200 metros por unidad. Una cuarta vía se dedica a lavadero, por donde entran y salen los convoyes, y en la zona de culatones hay cuatro puestos de aparcamiento y una vía para torneado. El recinto cuenta con su propia estación depuradora para eliminar las aguas negras extraídas de los trenes.

El flujo de trabajo trata de imitar la parada en boxes de la Fórmula 1: el objetivo es minimizar el tiempo de inmovilización de cada unidad. En el centro trabajan unos 60 empleados de Talgo, 45 de Betren (consorcio participado por Renfe junto a Bombardier y Alstom) y 48 de la filial Renfe Ingeniería y Mantenimiento, además del personal auxiliar de maniobras, seguridad, mantenimiento de instalaciones y limpieza industrial.

José Antonio Otero Luzón, técnico de piezas de parque de la factoría, acumula 46 años de antigüedad en la compañía ferroviaria. Granadino de nacimiento y malagueño de adopción, inició su trayectoria con 16 años en la antigua Escuela de Aprendices, un precedente de la actual FP dual. Tras 25 años en Madrid, se trasladó al sur con la llegada de los primeros trenes rápidos. «Aquí estamos abiertos como las gasolineras: 24 por 7, los 365 días», explica Otero. El taller organiza el trabajo en tres turnos, con mayor actividad en los de mañana y noche, porque «los trenes están ganando dinero en la vía durante el día, y el último entra entre las 23.30 y las 00.30 de la noche».

El mantenimiento se rige por el kilometraje de cada composición. «Se puede hacer un símil con los coches, que tienen revisiones según el kilometraje», detalla Otero. La primera revisión básica llega entre los 5.000 y 7.000 kilómetros, y las pautas se repiten hasta el millón de kilómetros, con intervalos de 25.000-30.000, 60.000, 75.000, 125.000, 250.000 y 500.000 kilómetros. Las unidades que pasan por el taller acumulan hasta seis millones de kilómetros, equivalentes a unas 150 vueltas alrededor de la Tierra.

En Los Prados se mantienen tres series: la 102 y la 112, conocida popularmente como el «pato», que cubre el corredor de Málaga a Madrid, y la 104, que presta el servicio Avant de Málaga a Sevilla y Granada. El contingente principal lo forman 25 unidades de las series 102 y 112, y otras cinco de la 104. El taller es poliserie, por lo que pueden entrar otras como la 103 y la 106, aunque por homologaciones y material está especializado en las tres primeras.

El proceso comienza con el lavado exterior automatizado, que se complementa con limpieza manual cuando los trenes llegan muy sucios. Después se extraen las aguas residuales y se limpia el interior, según el plan de mantenimiento de cada unidad. Los baños son un punto crítico. El sistema de saneamiento dispone de un líquido biocida que descompone la materia orgánica, pero los operarios encuentran residuos que provocan atascos y malos olores. «Aquí tenemos el mismo problema que en todas las depuradoras, que son las toallitas. Nos encontramos muchos problemas de confort por malos olores o de váter cerrados porque tiran incluso paquetes de tabaco y latas, y lo atrancan», señala Otero. Cuando una composición sufre una incidencia grave de este tipo, puede llevarse al taller, extraer los residuos en apenas media hora y volver a circular.

Otra situación habitual es el atropello de aves y de animales mayores como jabalíes y conejos, para lo que existe un protocolo de retirada de materia orgánica con saneamiento previo y protecciones para los operarios. Los trenes también se reparan de chapa y pintura: a la entrada de la factoría puede verse un morro nuevo listo para instalar. La permanencia en taller varía según el nivel de intervención; una revisión básica requiere entre 8 y 12 horas.

La jornada de puertas abiertas del pasado 19 de septiembre agotó su cupo de 250 visitantes en menos de 48 horas y reunió a trabajadores, jubilados con sus familiares y aficionados al ferrocarril. El taller, uno de los mayores centros de mantenimiento de Renfe a nivel estatal, fue impulsado en su creación por la entonces ministra de Fomento Magdalena Álvarez.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.