Los padres de Sheila y Sumaya, las dos jóvenes heridas por la caída de una rama en Miraflores de los Ángeles, anuncian que reclamarán responsabilidad patrimonial al Consistorio. Sumaya, de 21 años, sigue grave en el hospital.
Las familias de Sheila y Sumaya, las dos jóvenes heridas el pasado sábado por la caída de una gran rama de un eucalipto en la zona de Miraflores de los Ángeles, han anunciado que exigirán una indemnización al Ayuntamiento de Málaga por responsabilidad patrimonial. Consideran que el Consistorio es el responsable del mantenimiento del arbolado y de garantizar la seguridad en las plazas urbanas.
Javier, padre de Sheila, ha confirmado a este diario que ya están en contacto con su abogado y que iniciarán los trámites cuando se incorpore en septiembre. Su hija no está hospitalizada, pero presenta heridas y ha tenido que ser atendida en su centro médico por un cuadro de ansiedad.
La madre de Sumaya, Asmaa Ghanou, también tiene previsto presentar una demanda. «Ahora solo estamos centrados en que se pueda recuperar, pero sí, vamos a presentar una demanda. Está claro que el árbol estaba mal y eso es lo que ha roto la vida de mi hija», ha manifestado.
Sumaya, de 21 años, permanece ingresada en estado grave a la espera de ser operada en los próximos días. La caída de la rama le provocó la rotura de las dos escápulas y una de ellas se le clavó en un pulmón. «No puede comer y tiene mucha ansiedad, aunque ya está en planta, sigue muy mal», ha relatado esta vecina de La Palma.
Para que prospere la reclamación, las lesiones físicas y psíquicas deben ser cuantificables económicamente, para lo que se toma como referencia el baremo de accidentes de tráfico; debe probarse que los daños se derivan directamente de la caída de la rama; y que existió un déficit de conservación, poda o inspección por parte de los servicios municipales. El Ayuntamiento quedaría exento si demostrara que la caída se debió a un fenómeno imprevisible e inevitable, como un temporal o rachas de viento extraordinarias acreditadas por la Agencia Estatal de Meteorología.
Sin embargo, en este caso el desprendimiento se produjo a las tres de la tarde de un sábado de agosto, con altas temperaturas y ausencia de viento. Los primeros análisis del Área de Sostenibilidad Medioambiental del Consistorio no son concluyentes sobre la causa. «El eucalipto en cuestión no presentaba ningún daño apreciable y estaba catalogado como de riesgo bajo de caída, tras revisión realizada en octubre de 2025», han asegurado desde el Consistorio, que sigue investigando esta falla estructural.
Un informe de la empresa Talher, encargada del mantenimiento de las zonas verdes de esta parte de la ciudad, constata que «la rama desprendida presentaba tejido verde y no mostraba signos aparentes de pudrición, cavidades, fracturas previas, ataques significativos de plagas ni otros defectos estructurales visibles que hicieran prever su fallo estructural».
El catedrático de Botánica de la Universidad de Málaga jubilado Baltasar Cabezudo considera que ambas familias tienen «a su favor toda la legislación ambiental». «Los árboles son seres vivos y no todos se comportan de la misma manera. Es muy complicado saber por qué ha pasado esto, pero es un problema del Ayuntamiento», ha remarcado.
«Tienen a su favor toda la legislación ambiental. Es complicado saber por qué ha pasado esto, pero es un problema del Ayuntamiento»
Cabezudo aconseja al Consistorio que no busque «soluciones comunes» y que estudie cada árbol como un «individuo». «Los que más saben son los vecinos que viven alrededor, son los primeros que se dan cuenta de que algo va mal», ha señalado. Vecinos de la calle Pedro Gómez Sancho aseguran que avisaron en varias ocasiones al Ayuntamiento del estado del conjunto de eucaliptos de gran porte.
«Yo no plantaría nunca un eucalipto en una ciudad. Es una especie que no es autóctona de Málaga y que se pone inmensa cuando crece», ha confesado el experto, que insiste en que es «imposible saber si una rama se va a caer». «Las ramas se caen porque tienen mucha o poca humedad. En este caso, creo que ha podido ser por un problema de peso. Digamos que los árboles se autogestionan, y tiran las hojas y las ramas que no les convienen», ha apuntado.
Para presentar las reclamaciones, las familias deberán aportar la documentación de la intervención de los servicios de emergencias, pruebas gráficas de la rama y el árbol, datos de testigos, y todos los partes médicos de lesiones, atenciones, bajas laborales, rehabilitación y altas de ambas jóvenes.
El Ayuntamiento dispone de seis meses para contestar a la reclamación. Si no responde, se entenderá desestimada por silencio administrativo, lo que abre la vía para acudir al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo. La cuantía no es fija: se calcula según la Ley 35/2015, el Baremo de Tráfico, que es la escala usada por los tribunales para valorar daños a personas.

