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Psicólogos de Málaga atienden a las víctimas del accidente de Adamuz

Psicólogos del GIPED de Andalucía Oriental, con profesionales de Málaga, atendieron a víctimas y familiares del accidente de Adamuz, con 46 fallecidos y 126 heridos.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
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El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres de Andalucía Oriental, con psicólogos de Málaga, atendió a víctimas y familiares del siniestro ferroviario de Adamuz, que dejó 46 fallecidos y 126 heridos.

El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) de Andalucía Oriental ha atendido a las víctimas y familiares del accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el 18 de enero de 2026, según publica Diario Sur. El siniestro se produjo cuando un tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid descarriló e invadió la vía contigua, por la que circulaba un Alvia Madrid-Huelva. El balance fue de 46 fallecidos y 126 heridos.

El operativo desplegado en la localidad cordobesa contó con 39 psicólogos que trabajaron en turnos de ocho horas junto a efectivos de Cruz Roja y del 112. Coordinado por Óscar Lirio, el equipo atendió a supervivientes y a personas que esperaban noticias de sus familiares, primero en Adamuz y después en el Centro Cívico de Córdoba.

«La psicología de emergencia en esa intervención en crisis tiene que estar constantemente adaptándose a la persona que tienes delante, a las emociones que tiene y a la incertidumbre que maneja»

Lirio, que participó en la XXVII Convención Anual del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO), celebrada con más de 400 profesionales, explicó que el trabajo se centra en la intervención en crisis, no en terapia posterior. «Estos familiares que están viviendo momentos tan terribles están teniendo reacciones normales a una situación que es anormal», señaló. El objetivo, añadió, es acompañarlos mediante técnicas como la ventilación emocional y la escucha activa para conectarlos con la normalidad.

El psicólogo describió la de Adamuz como «la intervención de más alto impacto emocional y más grande» de su equipo. La actuación se prolongó durante varios días, con presencia continua desde el primer momento, y requirió relevos: «todavía teníamos 20 profesionales de refresco en la recámara», indicó Lirio, que subrayó la necesidad de optimizar recursos y garantizar el descanso de los intervinientes.

La presidenta del COPAO, Mariela Checa, destacó que esta especialidad «marca la diferencia» para que una persona gestione de forma más adaptativa una situación traumática y reduzca el riesgo de cronificación. Checa detalló que las consecuencias psicológicas habituales incluyen estrés postraumático, malestar continuo, recuerdos repetidos, alerta permanente y problemas de sueño y alimentación.

La vocal del GIPED, Gema Plaza, apuntó que las reacciones varían según la persona: algunas prefieren el silencio y la presencia discreta, mientras que otras necesitan hablar de lo ocurrido, del miedo o de la incertidumbre. El grupo ha intervenido también en los terremotos de Granada y en los incendios de Almería, en ocasiones de forma telefónica.

El accidente provocó además la suspensión de las conexiones de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, incluidas las de Málaga, Sevilla, Córdoba, Granada, Huelva, Cádiz y Algeciras, mientras se retiraban los trenes siniestrados y se evaluaban los daños en la infraestructura.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.