El jefe de Neumología del Hospital Clínico Virgen de la Victoria de Málaga, José Luis Velasco, advierte de que el daño pulmonar del vapeo se traducirá en una enfermedad específica en dos o tres décadas. Un estudio del propio centro con 40 estudiantes de Medicina constata cambios respiratorios y oculares tras una sola sesión.
El jefe del Servicio de Neumología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, el doctor José Luis Velasco, ha advertido de que el vapeo provocará una enfermedad respiratoria específica dentro de 20 o 30 años, cuando se acumule el tiempo de exposición suficiente. La alerta llega en el marco del Día Mundial del Pulmón, que se celebra este viernes, según publica Diario Sur.
«Lo que estamos viendo ahora que no se veía hace 10 años son los síntomas respiratorios asociados al vapeo, a los cigarrillos electrónicos», precisa Velasco, que insiste en que el tabaco sigue siendo el principal riesgo para la salud respiratoria, pero muestra su preocupación por el mensaje de que el vapeo es inocuo. «La Organización Mundial de la Salud tiene claro que no es inocuo, tenemos datos de que causa daño pulmonar», añade.
El especialista malagueño subraya que la enfermedad asociada al vapeo tardará en manifestarse, igual que ocurrió con el tabaco, y afectará sobre todo a gente joven porque la incorporación es muy temprana: «Chavales vapean con 13 o 14 años, y eso me preocupa».
«Asociar una enfermedad al vapeo lo veremos dentro de 20 o 30 años, y en gente joven, porque la incorporación ahora mismo es muy temprana»
La evidencia disponible apunta a alteraciones funcionales respiratorias y síntomas. «Pensar que inhalar sustancia es inocuo no es real. Si haces pruebas a estos pacientes para medir cómo se encuentra la membrana basal pulmonar ves que hay alteraciones», explica. Entre las consecuencias inmediatas cita la inflamación del bronquio y la hiperactividad bronquial: «Los bronquios responden exageradamente ante un estímulo que no es habitual, pero no es aire limpio».
Velasco pone el ejemplo de la EPOC, donde el 90% de los pacientes han sido fumadores, para anticipar que ocurrirá algo similar con el vapeo. Hasta ahora ha atendido ingresos de pacientes con neumonía o edema pulmonar sin explicación aparente y con antecedente de vapear, aunque no puede establecer una relación directa. En las consultas de tabaco del Clínico también ve a personas que vapean y quieren dejarlo, un reto que abordan de forma multidisciplinar, psicológica y farmacológica. Si el vapeo es de nicotina, el tratamiento es igual que el del tabaco.
Un estudio de los Servicios de Neumología y Oftalmología del Clínico, publicado en marzo en la revista científica Tobacco Prevention & Cessation, ha medido los efectos de una sola sesión de vapeo en 40 estudiantes de Medicina. Tras 40-60 inhalaciones descendió el FeNO, un marcador de inflamación de las vías respiratorias, y en quienes fumaban y más vapeaban aumentó la resistencia de las vías aéreas periféricas.
La sesión también redujo la producción de lágrimas en casi la mitad de los participantes, lo que apunta a una alteración aguda de la película lagrimal, y produjo cambios en dos parámetros relacionados con la circulación y la estructura de la zona macular del ojo: disminuyó la densidad del flujo macular y el grosor de la coroides en la zona inferior de la mácula, interpretados como una posible alteración hemodinámica retiniana transitoria.
Los propios investigadores advierten de que son solo 40 participantes, no hubo grupo de control y los resultados no pueden extrapolarse al consumo repetido o crónico. Los efectos observados son agudos y el estudio no permite determinar si provocan daños permanentes, por lo que reclaman investigaciones más prolongadas.


