La familia malagueña propietaria de Mayoral ha comprometido cerca de 100 millones de euros en la salida a Bolsa de la operadora Digi. Con una fortuna estimada en 1.300 millones, son la mayor riqueza de Andalucía y mantienen un perfil extremadamente discreto.
La familia Domínguez de la Maza, propietaria de la firma de moda infantil Mayoral, ha irrumpido en el panorama bursátil español con una inversión de cerca de 100 millones de euros en la salida a Bolsa de la operadora de telecomunicaciones Digi. La operación, que busca captar 150 millones de euros, ha colocado a este clan malagueño como uno de los inversores privados más relevantes del país.
Según fuentes del entorno empresarial, los Domínguez de la Maza han comprometido alrededor del 5% de la oferta inicial de Digi, consolidando su papel en el mercado de capitales. La familia, que acumula una fortuna estimada en 1.300 millones de euros, es considerada la mayor riqueza de Andalucía, aunque su exposición pública es prácticamente nula.
Cuatro generaciones de discreción empresarial
El origen de Mayoral se remonta a 1941, cuando Francisco Domínguez Toledo fundó un pequeño negocio textil en Yunquera (Málaga) centrado en calcetines y medias. Su hijo, Rafael Domínguez de Gor, ingeniero industrial formado en Cataluña, transformó la empresa en los años 60 apostando por la moda infantil. Casado con María Antonia de la Maza, su apellido dio nombre a la saga.
En 2022, la tercera generación asumió el control ejecutivo. Al frente del grupo está Manuel Domínguez de la Maza, consejero delegado de Mayoral, que ya llevaba casi dos décadas como director general. Junto a él, su hermano Rafael y su prima Lourdes Abela Domínguez ocupan puestos clave. Bajo su dirección, Mayoral ha alcanzado una facturación anual de más de 350 millones de euros, consolidándose como un gigante europeo de la moda infantil.
El holding que gestiona 1.800 millones
El verdadero motor financiero de la familia es Indumenta Pueri, el holding patrimonial creado en 2004. A través de esta sociedad, los Domínguez de la Maza han pasado de gestionar unos 700 millones de euros en activos en 2021 a cerca de 1.800 millones en 2026. Su cartera incluye participaciones relevantes en empresas cotizadas como Miquel y Costas (14,65%), Laboratorios Rovi (13,4%), GAM (10%) y Adolfo Domínguez (8,5%), además de inversiones en Unicaja, Línea Directa, HBX, Audax Renovables, CAF, Global Dominion, Faes Farma y Allfunds.
Pese al volumen de negocio, la familia mantiene un perfil extremadamente bajo. «Son los Amancio Ortega de Andalucía. Pero sin foco», resume una fuente cercana. Otra añade: «Son muchísimo más discretos que otras grandes fortunas. Aquí no hay vida social visible, ni hobbies asociados al lujo ni interés por proyectar una imagen pública».
Una normalidad poco común entre las grandes fortunas
La discreción no es casual. Los Domínguez de la Maza han priorizado perfiles con formación técnica: ingenieros, médicos y profesionales de carreras científicas, muchos formados en la universidad pública. «Es una familia muy preparada, pero no hay cultura de apellido ni de exposición», explica otra fuente. Algunos nietos han hecho prácticas en tiendas de Mayoral en Málaga como cualquier empleado, doblando ropa o atendiendo en caja sin que nadie supiera quiénes eran. Incluso algunos acuden a colegios concertados.
Su influencia en Málaga, sin embargo, es innegable. El Ayuntamiento de la ciudad inauguró en 2019 la glorieta Ingeniero Domínguez de Gor en homenaje al fundador. «Es una familia con muchísimo peso. El caso de los Domínguez de la Maza rompe con muchas de las lógicas actuales del capitalismo español. No han construido marca personal, no han participado en el circuito social de las grandes fortunas. Y, sin embargo, han levantado un grupo industrial sólido y uno de los family office más relevantes del país», señala una fuente del entorno.
La ropa de Mayoral ha vestido a generaciones de niños europeos e incluso llegó a la Casa Real británica: Kate Middleton ha lucido prendas de la firma, un guiño inesperado para una marca que ha crecido sin estridencias. Para los malagueños, la saga representa un modelo de éxito empresarial que combina crecimiento sostenido, control familiar y ausencia total de exposición mediática.

