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9.500 cruceristas desembarcan en Málaga y se topan con la feria por sorpresa

Cuatro cruceros atracan en Málaga en plena feria con 9.591 pasajeros, la mayoría sin saber de la celebración. Muchos acaban sumándose al ambiente festivo.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
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Cuatro cruceros atracan este viernes en el puerto de Málaga en plena feria, con 9.591 pasajeros que en su mayoría desconocían la celebración. Muchos acaban sumándose al ambiente festivo.

La pasarela del Arvia no deja de vaciarse desde las nueve de la mañana. Trajes de baño, mochilas y mapas doblados se mezclan con el bullicio de un puerto que este viernes recibe a cuatro cruceros, uno de ellos con capacidad para más de 6.200 pasajeros. Según los datos del Ayuntamiento de Málaga, la jornada concentra casi la mitad de todas las llegadas de cruceristas previstas para estas fiestas: 9.591 personas pisan suelo malagueño en un solo día.

La mayoría llega sin saber que la ciudad está de fiesta. Emily, de 33 años y originaria de Sheffield, baja del Arvia con su familia con un plan sencillo: pasear y pasar el día en la playa. Es su primera vez en Málaga y, al preguntarle si sabe que hoy empieza la feria, responde escueta:

«No, no tenía ni idea».

Algo más allá, Paul y Lindsay, matrimonio inglés jubilado de 69 y 67 años, tampoco han oído hablar de la celebración. Su itinerario, dicen, es siempre el mismo: caminar, tomar un café, una cerveza, otro paseo, algo de compras.

«Ir asimilándolo todo, disfrutar del tiempo», resumen.
Su crucero zarpa desde Southampton y encadena Alicante, Marsella, Barcelona y Cádiz en los próximos días. A las 16.30 deben estar de vuelta a bordo.

No todos improvisan. Lynn y Tim, jubilados de Texas, pisan Málaga por primera vez con una excursión ya contratada: castillo, catedral y una cata de vino. Ni siquiera saben con exactitud a qué recinto les lleva el autobús.

«Tengo la descripción en el móvil», dice uno de ellos, buscando entre las notas del teléfono.
Después de Málaga, su crucero los deja rumbo a un vuelo a Edimburgo, donde les esperan amigos y un campo de golf.

Michael, Karen y Kelly, también del Arvia, no necesitan guía: entre visitas de crucero y vacaciones en Torremolinos, calculan haber pasado por Málaga media docena de veces. Su plan para hoy es simple: un café y pasar el día por la ciudad.

«Hay mucho que hacer», dicen antes de despedirse.

Una pareja de Texas, cámara al cuello, apenas frenó el paso al ser abordada en el muelle. Preguntados por su plan, respondieron casi de pasada: iban a ver unos olivos. Nada más. Siguieron caminando hacia el centro.

Otro grupo terminó en la feria por pura casualidad. Glyn, Karen y su hija pequeña Fleur, de Southampton, iban camino de la playa, cuentan, pero tomaron un giro equivocado y acabaron en pleno ambiente festivo.

«Me parece increíble. El baile tradicional y las maracas», dice Karen.
No sabían si tenía trasfondo histórico ni si se repetía cada año. Lo que más les sorprendió fue que en el barco no se mencionó la feria en ningún momento.
«Podrían haberlo dicho al llegar y habríamos venido antes», lamentaron. Aun así, se marcharon encantados: «Me alegro de que nos hayamos encontrado esto por casualidad».

Bárbara Revuelta, CEO de la agencia BRH Spain, llevaba ese día a cuatro grupos de cruceristas repartidos entre el Museo Picasso y una ruta gastronómica por Antonio Martín. Cuenta que, aunque la mayoría no sabía nada de la feria, su equipo se lo explicó nada más recogerlos. Algunos se acercaron después a curiosear, incluso uno quiso comprarse unas almendras garrapiñadas en la calle Larios, aunque con cuidado de no perder el grupo por lo ajustado del horario: todos debían volver a embarcar por la tarde.

Juan José Pérez, uno de los guías que recibe a los grupos, describe una reacción que ve repetirse cada año: sorpresa total.

«Cuando llegan dicen: ¿Qué es esto? Y se quedan asombrados porque una celebración como la feria no existe en ningún otro sitio».
La compara con la Semana Santa malagueña por su capacidad de desbordar a quien no la conoce: no es un evento de un día, sino una semana entera de fiesta. Con todo, su valoración es unánime:
«No hay nadie que se queje de Málaga».

Para los cruceristas que quieran sumarse a la fiesta, la feria se celebra durante toda la semana en el real de la feria, con casetas, atracciones y ambiente festivo hasta altas horas. Los que no tengan excursión contratada aún pueden acercarse al centro y vivir la experiencia por su cuenta, aunque deben tener en cuenta las horas de regreso al barco.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.