La Asociación de Empresarios de Playas advierte de que el tique medio ha bajado de 30-35 euros a 20-25. El turista español es el que más recorta, aunque hay más visitantes nacionales que en años anteriores.
Los chiringuitos de la Costa del Sol mantienen una alta afluencia de clientes, pero el bolsillo de los turistas se resiente. El presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de la Costa del Sol y de Andalucía, Manuel Villafaina, asegura que “es el primer verano en el que se nota el recorte en el desembolso de los viajeros”.
Villafaina calcula que desde 2020 el coste de la vida ha subido un 57%, mientras que ellos solo han repercutido un 25% en las tarifas. “Estamos haciendo las mismas cajas que hace seis años, es decir, estamos vendiendo un 25% menos”, explica. El tique medio ha pasado de 30 a 35 euros a 20 y 25 euros.
El turista español es el que más se ajusta. “La gente pide lo justo y esto se nota más en el turista español que en el extranjero”, apunta Villafaina. Los clientes nacionales ahora comparten raciones, piden medias raciones y se llevan las sobras a casa. Muchos chiringuitos han retirado incluso las medias raciones de la carta ante la baja demanda.
El perfil de consumo difiere según la procedencia. Mientras el español va al chiringuito principalmente a comer, el internacional gasta más en bebida, ya que suele tener pensión completa en el hotel. “El español era rumboso en vacaciones, pero la situación de las economías familiares son las que son. No solo recortan al comer o cenar, sino que también están reduciendo sus estancias”, declara Villafaina.
En las terrazas, los clientes corroboran esta tendencia. Alberto Casado, llegado desde el País Vasco con su mujer y sus dos hijos, asegura que “han subido mucho los precios, desde el alojamiento a la restauración”. En Torremolinos, en la Carihuela, cuatro amigas comentan que hay que elegir bien el menú para “no salirse de madre. Las vacaciones comienzan a ser un lujo”.
Villafaina destaca que los espetos y las paellas siguen siendo los platos estrella, con precios de entre 8 y 10 euros y de 12 a 18 euros, respectivamente. Sin embargo, pescados como el calamar o las coquinas están caros en la lonja y “tienes que comprarlos aunque sabes que les vas a perder dinero porque no puedes repercutir su precio tal cual al cliente”.
El aumento medio de las tarifas este año ha sido del 7%, pero la última subida del combustible no la podrán repercutir. En el litoral malagueño hay 484 chiringuitos que dan empleo a unos 20.000 trabajadores, cifra que se eleva a 50.000 en el conjunto de Andalucía.
El balance del año es “muy parejo”: mayo y junio fueron “muy buenos”, julio remontó y agosto repite buenas cifras. La temporada se alarga y gana fuerza de septiembre a noviembre. Los datos del INE confirman el buen arranque: en el primer semestre se superaron los 10,3 millones de noches reservadas, un registro histórico.

