El concejal socialista Jorge Padilla denuncia posibles despidos en la externalización de la limpieza, mientras la portavoz Nieves Rosales lo desautoriza y defiende a la plantilla.
El grupo municipal del PSOE en Torremolinos ha vuelto a evidenciar su profunda división interna, esta vez a cuenta del plan del Gobierno local del PP para privatizar el servicio de limpieza y recogida de basura y enseres, que implica la desaparición de la empresa pública Litosa.
El concejal socialista Jorge Padilla ha advertido, en un comunicado, de que el expediente incluye expresamente «escenarios de despidos» y que, según el estudio técnico, «la plantilla equivalente necesaria es manifiestamente inferior a la actual». Desde el equipo de Gobierno responden que el procedimiento protege al personal, garantiza su subrogación y plantea una transición ordenada con amortización natural de vacantes, no despidos. «No se amortizan trabajadores: se amortizan puestos cuando quedan vacantes», precisaron.
La portavoz socialista en la Corporación, Nieves Rosales, ha desautorizado a Padilla durante el pleno celebrado este jueves, asegurando que sus críticas «son totalmente hechas a título individual». «Jamás, jamás, voy a utilizar el miedo de las personas para arrojarlo como arma política», ha insistido, y ha pedido a todos los partidos que acudan a su portavocía para conocer la postura del PSOE local. Rosales ha reclamado además que se retire el expediente para externalizar el servicio y se defienda a Litosa.
La ruptura viene de lejos. El partido arrastra una crisis abierta desde la denuncia de acoso sexual contra el exsecretario general Antonio Navarro, que ya no asiste a los plenos. El pasado 23 de diciembre de 2025, las concejalas Maribel Tocón y Nieves Rosales pidieron separar sus escaños del resto del grupo. También ha habido denuncias por falta de paridad, dimisiones y una moción de censura contra Navarro.
Ahora, una gestora dirige el PSOE torremolinense mientras el futuro de Litosa y de sus trabajadores queda en el aire. El expediente sigue su curso en el Ayuntamiento, con el PP defendiendo la externalización y el PSOE local dividido entre la defensa de la empresa pública y la crítica a la gestión del gobierno municipal.

