Ante la ola de calor que supera los 40 grados, el parque malagueño activa su protocolo de verano con bloques de hielo personalizados para especies como gorilas, tigres e hipopótamos pigmeos.
El termómetro vuelve a dispararse en la provincia de Málaga, con temperaturas que superan los 40 grados. Mientras los humanos buscan sombra y aire acondicionado, en Bioparc Fuengirola han encontrado una fórmula refrescante y estimulante para sus animales: los 'helados salvajes'. Se trata de enormes bloques de hielo elaborados con frutas, verduras, insectos, semillas o caldos naturales, que se han convertido en una herramienta clave para el bienestar de especies como los gorilas occidentales, los tigres de Sumatra o los hipopótamos pigmeos.
Con la llegada de este nuevo episodio de altas temperaturas, el parque malagueño ha reforzado su protocolo especial de verano. El equipo de Zoología y Veterinaria adapta las rutinas de manejo para responder a las condiciones meteorológicas más extremas, manteniendo los niveles de actividad de los animales y favoreciendo comportamientos propios de su biología.
Estos bloques congelados no solo alivian el calor, sino que forman parte del programa de enriquecimiento ambiental del parque. Cada polo se elabora de forma personalizada según la especie, con ingredientes habituales en su dieta: frutas frescas, verduras, hojas, semillas, insectos o caldos de carne. Se congelan en distintos formatos para prolongar la interacción y convertir el acceso al alimento en una actividad estimulante que fomenta la exploración, la manipulación y la resolución de pequeños desafíos.
La familia de gorilas occidentales de llanura recibe bloques helados que imitan la búsqueda de alimento en libertad, donde localizar comida requiere explorar constantemente el territorio. Los tigres de Sumatra, por su parte, deben manipular y explorar los polos antes de acceder a la recompensa, lo que hace que la alimentación sea más dinámica. Los hipopótamos pigmeos y los potamoqueros también participan, incrementando su actividad durante las horas centrales del día, cuando el calor aprieta más.
El objetivo no es solo refrescar, sino también estimular física y mentalmente a los animales, reproduciendo situaciones que encontrarían en su hábitat natural. Estas medidas forman parte del trabajo diario del equipo del parque, que diseña actuaciones específicas para cada especie. Bioparc Fuengirola, que cumple este año su 25 aniversario, se ha consolidado como un centro de conservación que va más allá del mero entretenimiento, apostando por el bienestar animal y la educación ambiental.
La ola de calor, que afecta a toda Andalucía, ha llevado a activar estos protocolos de forma intensiva. Mientras los visitantes pueden refrescarse con bebidas frías, los animales cuentan con sus propios 'helados' adaptados a sus necesidades. Una forma de combatir las altas temperaturas que demuestra cómo la innovación y el conocimiento de la biología de cada especie pueden marcar la diferencia en su calidad de vida.

