Lukas Lobo, de 15 años y natural de Ronda, afronta una recaída de sarcoma de Ewing y vive en Málaga capital con sus padres, a 100 kilómetros de sus hermanos. Su madre reclama una vivienda para unificar a la familia durante el tratamiento.
Lukas Lobo, de 15 años y vecino de Ronda, se enfrenta a una recaída de sarcoma de Ewing, un cáncer que le fue diagnosticado con 12 años. Desde noviembre, cuando él mismo detectó un bulto en la cabeza, su vida y la de su familia han vuelto a ponerse en pausa, ahora a 100 kilómetros de su hogar, en un piso cedido en Málaga capital por la Fundación Cesare Scariolo. Así lo recoge Diario Sur.
La madre de Lukas, Francina Campoy, de 59 años, es su cuidadora a tiempo completo y relata que el piso cedido es para tres personas, por lo que sus dos hijos mayores y los animales de la familia siguen en Ronda. «Echo de menos a mis hermanos mayores y a mis animales, que viven en nuestro piso de Ronda», confiesa Lukas. Francina asegura que su «sueño más grande» es conseguir una vivienda en Málaga para estar todos juntos: «Se está negando a un niño el estar con los suyos en momentos como estos. Cada día cuenta».
«Nuestro sueño es poder vivir toda la familia en Málaga, conseguir una vivienda y pasar este tiempo juntos. Cada día cuenta».
El diagnóstico llegó tras un año de fiebres recurrentes, dolores musculares y pérdida de peso que se atribuyeron al crecimiento. Una analítica y una radiografía en el centro de salud de Ronda revelaron una gran masa en el tórax. Tras radioterapia, una operación en el Hospital Materno Infantil de Málaga en la que le extirparon tres costillas y le colocaron una malla de titanio, y un año de hospitalización, logró la remisión completa en abril de 2023. La familia regresó a Ronda para la fase de mantenimiento, pero en noviembre Lukas notó un bulto en la cabeza que resultó ser un nuevo tumor en el cráneo. Fue operado con éxito y ahora participa en el ensayo clínico rEECur, previsto para dos años.
La situación económica agrava el problema. Francina no puede trabajar por cuidar a Lukas, y su padre, camarero de 64 años, está de baja laboral. No pueden acceder a la prestación CUME ni a la ayuda por dependencia, y les han retirado el Ingreso Mínimo Vital, dejándoles solo 57 euros al mes para el menor. «Considero que el sarcoma ya le ha quitado lo suficiente como para que encima no tenga la seguridad o pueda sentirse igual que los demás», lamenta Francina.
A pesar de todo, Lukas se ha graduado en la ESO sin repetir curso y el 15 de septiembre, el día que cumple 16 años, comenzará el grado medio de Operaciones en el Laboratorio en la Universidad Laboral de Málaga. «A mí el saber lo que me pasa siempre me ha gustado. Qué mejor manera de saberlo que mirándolo desde un microscopio», explica. Ese mismo día tiene un TAC programado por la mañana en el hospital.

