La torre vigía del siglo XV, Bien de Interés Cultural, presenta grietas y pérdida de mampostería en su coronación. Las reclamaciones formales comenzaron en 2017 y el pleno de Vélez-Málaga aprobó en 2020 un proyecto urgente que no se ha ejecutado.
La Torre de la Atalaya, en el término municipal de La Viñuela, acumula casi una década de reclamaciones sin que se haya ejecutado una intervención para frenar su deterioro. La construcción, declarada Bien de Interés Cultural en el Catálogo de Bienes Culturales del municipio, presenta pérdidas de mampostería en la coronación y grietas visibles en sus paramentos, según publica Diario Sur.
El responsable de la plataforma 'Triana, Corazón de la Axarquía', Francisco Javier Medina, sitúa en 2017 el inicio de las reclamaciones formales. Ese año presentaron escritos con registro de entrada en los ayuntamientos de La Viñuela y Vélez-Málaga. Tres años después, en enero de 2020, el pleno de Vélez-Málaga aprobó por unanimidad instar a la redacción urgente de un proyecto para la consolidación, restauración y puesta en valor de la torre, con la posibilidad de recurrir a fondos europeos EDUSI si la titularidad correspondía al municipio veleño.
La ubicación de la atalaya, sobre un cerro junto a la divisoria entre La Viñuela y Vélez-Málaga, ha generado durante años confusión sobre su adscripción. El planeamiento de La Viñuela describe cómo la histórica Vereda de Vélez discurre por la divisoria entre ambos municipios junto a la torre. Desde la cercana aldea veleña de Triana existe una vinculación sentimental con la construcción.
«Es un símbolo de Triana también», resume Medina.
La torre fue levantada durante la última etapa de Al-Ándalus, en el siglo XV, como torre vigía para alertar de incursiones procedentes de la costa y como punto de comunicación del entramado defensivo nazarí. Tiene alrededor de diez metros de altura y planta circular, con un cuerpo macizo en sus dos tercios inferiores. Su posición intermedia entre la costa y el Boquete de Zafarraya permitía controlar uno de los corredores históricos entre Granada y Vélez-Málaga, y establecía conexión visual con el castillo de Zalia, frente a Alcaucín.
La documentación especializada, recogida por 'Viajeros en Corto Málaga' a partir de un estudio de Mariano Martín García y Luis Miguel Aguilera Peragalo, señala que la atalaya habría seguido utilizándose después de la conquista cristiana, una singularidad entre las torres interiores de la provincia. Tuvo una torre hermana en el Cerro Agudo, destruida por completo y que no llegó a nuestros días.
Las grietas no son un problema reciente. En diciembre de 2018, 'Viajeros en Corto Málaga' ya describía el desmochamiento de la parte superior y fisuras en los paramentos, y consideraba necesaria una intervención urgente. Medina asegura que ha pedido medidas de seguridad en el entorno cuando organiza rutas desde Triana, ante el temor de que un desprendimiento alcance a los participantes.
«Lo llevamos reivindicando un montón de veces por redes sociales, por internet, y ya estoy súper aburrido», lamenta Francisco Javier Medina.
Seis años después del acuerdo plenario y nueve desde las primeras reclamaciones, la imagen exterior de la torre continúa mostrando pérdidas importantes en la zona superior y fisuras visibles. La Atalaya forma parte del paisaje visible desde numerosos puntos de la comarca y es uno de los hitos de las rutas que recorren el interior de la Axarquía.


