El 30 de noviembre entra en vigor el segundo escalón restrictivo de la Zona de Bajas Emisiones de Málaga. Los vehículos con etiqueta B que no paguen el IVTM en la capital no podrán acceder al área restringida, lo que afectará a más de 100.000 conductores.
A dos meses de que se active el segundo escalón restrictivo de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Málaga, más de 100.000 conductores aún no saben si podrán entrar en el área restringida de la capital. La medida, que entra en vigor el próximo 30 de noviembre, afectará a los coches y motos con etiqueta B que no paguen el impuesto de circulación de vehículos (IVTM) en Málaga capital, según publica Diario Sur. A estos se suman los vehículos sin etiqueta, ya penalizados desde el año pasado.
El Ayuntamiento de Málaga optó por una fórmula que no castigaba a los vecinos de la capital para que las familias pudieran agotar la vida útil de sus vehículos. La ordenanza solo recoge sanciones a los foráneos, lo que ha generado un conflicto judicial. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) anuló la ordenanza de movilidad tras una batalla judicial impulsada por Vox, que considera que la norma discrimina a los conductores de fuera de la ciudad y atenta contra principios como la igualdad o el libre mercado.
El Consistorio podía recurrir en casación ante el Supremo, pero ha elevado una consulta al TSJA que paraliza los tiempos. Fuentes municipales confirman que sigue sin haber respuesta judicial, por lo que las sanciones continúan su curso. Las multas ascienden a 200 euros, que se reducen a 100 con pronto pago, y se promedian 6.000 al mes.
La implantación de la ZBE ha reducido el tráfico motorizado en el perímetro central en un promedio de 25.000 vehículos. Un informe del Área de Movilidad, a partir de la monitorización de 67 accesos, indica que en días laborables se ha pasado de unos 200.000 vehículos en 2023 a alrededor de 175.000 en el primer trimestre de 2026, con descensos de entre el 10% y el 20% según el punto de medición. El 50,4% de los accesos son de coches con etiqueta C; un 20% son B; un 19,6% son ECO; un 4,7% Cero, y un 2% sin etiqueta.
Quienes se libran con seguridad en los próximos dos años son las furgonetas y vehículos comerciales, independientemente de su procedencia, así como los coches y motos con etiquetas C, Cero o Eco, y los vehículos de emergencias y transporte público. La ZBE se basa en la lectura de matrículas y el cruce con la base de datos de la DGT para comprobar la etiqueta, sin importar el motivo del viaje.


