El presidente del Colegio de Veterinarios de Málaga atiende en su picadero familiar y alerta sobre los cólicos, la plaga de jabalíes híbridos o la retirada de los coches de caballos.
Con 23 años de trayectoria a sus espaldas, el veterinario Juan Antonio De Luque (Málaga, 1978) reparte su jornada entre la clínica equina y sus responsabilidades al frente del Colegio de Veterinarios de Málaga y de la Federación Iberoamericana. Recibe a este periódico en su picadero familiar, en el monte sobre la barriada de Carlinda, donde ha habilitado una especie de hotel para caballos.
De Luque se define como clínico equino generalista, "como el médico de cabecera de caballos". Su trabajo es ambulante: recorre en coche los centros ecuestres de la provincia para atender cojeras, problemas oculares, resfriados u odontología, aunque son las urgencias las que marcan su agenda, sobre todo en verano.
El calor del terral y la falta de pastos de calidad predisponen a los équidos a sufrir cólicos, la urgencia más frecuente. "El 80% de los caballos mueren de cólico; hay que acudir rápido porque pueden morir en tres horas", advierte. Un caballo necesita entre 40 y 60 litros de agua limpia al día y, en Málaga, las condiciones de estabulación aumentan el riesgo.
Preguntado por el trato con los animales, De Luque desmonta el mito del susurrador:
"Más que susurrar, a los caballos hay que hablarles; tienen la capacidad de olerte y saber en qué estado emocional te encuentras".En sus años de oficio, ha recibido cuatro patadas haciendo ecografías, una de ellas le provocó una fisura en las costillas.
El veterinario también alerta del problema de los jabalíes híbridos en la provincia. Tras la pandemia, su población se disparó y ahora el 70% son cruces con cerdo doméstico. Enviaron un decálogo a la Administración con medidas como contenedores antivuelco o sustituir el césped de las rotondas por matorral para no atraerlos con el riego.
En cuanto a la polémica retirada de los coches de caballos en Málaga, De Luque cree que "ha sido un error eliminarlos en pro de la modernidad; se debe regular antes que prohibir". Propone certificados veterinarios, sombra en las paradas y horarios según humedad y temperatura.
El Colegio de Veterinarios de Málaga, a través de su cátedra One Health y junto al instituto Enzoem de la Universidad de Córdoba, estudia los patógenos de estos animales para prevenir enfermedades transmisibles al ser humano.

