José Villena, inspector jefe jubilado y doctor por la UMA, presenta este jueves en el Ateneo su investigación sobre la Protectora de Animales de Málaga, que cumple 150 años. El libro revela que la entidad malagueña tuvo una proyección nacional e incluso una sucursal en Madrid.
La Protectora de Animales de Málaga cumple 150 años y su historia, investigada por José Villena, inspector jefe jubilado del Cuerpo Nacional de Policía y doctor por la Universidad de Málaga (UMA), se presenta este jueves 1 de octubre a las 19.00 horas en el salón de actos del Ateneo de Málaga. Villena, licenciado en Filosofía y Letras, ha dedicado su jubilación a la historia y conoce bien la entidad: su mujer, Carmen Manzano, es la actual presidenta. Según publica Diario Sur, el libro recoge que la sociedad malagueña fue anterior a las de Madrid y Barcelona y que llegó a tener una delegación en la capital de España.
El origen de la Protectora se remonta a 1876, cuando se fundó la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, según los paneles del Jardín Botánico de la Concepción y la tesis doctoral de Blanca Lasso de la Vega. La primera de España había sido la de Cádiz en 1872, seguida por las de Sevilla y Málaga, y más tarde las de Madrid y Barcelona. Villena explica que los orígenes son difusos porque cada fuente maneja un año distinto, pero el dato malagueño está documentado.
«La Protectora de Málaga tuvo una proyección muy fuerte a nivel nacional»
El fundador, Joaquín García de Toledo, impulsó el movimiento animalista entre 1902 y 1912 con el apoyo del gobernador civil Antonio Cánovas Vallejo. Contactó con sociedades humanitarias de Francia y Bélgica y creó las Sociedades Escolares Humanitarias, que se implantaron en Málaga y, con el respaldo del ministro de Instrucción Pública, en Madrid, Ávila, Segovia, Burgos, Valladolid y Zamora. El Ministerio envió una circular a toda España para extenderlas. En 1923, la dictadura de Primo de Rivera canceló estas asociaciones durante el Directorio Militar.
La Protectora también financió y mantuvo fuentes públicas para que los animales pudieran abrevar, como la de Reding, en el camino de Vélez, la única entre Málaga y El Palo. En aquellos años los equinos eran el principal objeto de protección, ya que eran animales de carga y tiro. El interés por los perros llegó después, y los periódicos del siglo XIX mostraban poca empatía hacia ellos, con comentarios jocosos sobre muertes atroces.
Tras la Guerra Civil, a partir de 1949, un hijo del fundador, también llamado Joaquín García de Toledo, reactivó la entidad con una denominación similar a la actual. Se abrió el primer refugio en la Alameda de Capuchinos, se contrataron los primeros trabajadores y se creó un cementerio para perros en el camino de San Rafael.
La actual Protectora nace en 1966. Hasta 1999 no hay referencias por la pérdida de documentación en una fuga de aguas fecales en su sede de la Cruz Verde. Ese año la situación era crítica: deudas millonarias con Emasa y la Seguridad Social, refugio en Los Asperones con asaltos, denuncias judiciales, cuentas embargadas y revocación de la utilidad pública. En 2000 fue elegido presidente José Carlos Cabra, que relanzó la entidad y logró el traslado al refugio actual.
La presentación del libro será este jueves 1 de octubre a las 19.00 horas en el salón de actos del Ateneo de Málaga.


