El jefe de Neumología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria, José Luis Velasco, advierte de que en España el infradiagnóstico de la EPOC ronda el 70%. El especialista reclama detección precoz y advierte del daño pulmonar del vapeo.
El 70% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en España están sin diagnosticar. Así lo sostiene el jefe del Servicio de Neumología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria, José Luis Velasco, quien sitúa el infradiagnóstico en cifras cercanas a esa proporción a partir de los estudios epidemiológicos publicados en el país, según recoge Diario Sur en el marco del Día Mundial del Pulmón, que se celebró el 25 de septiembre.
El especialista explica que el problema se detecta a diario en la consulta: el paciente empieza a limitarse, se sigue ahogando, pero como ya no hace esa actividad, ya no se ahoga. «Se limita, pero no se diagnostica la enfermedad», señala Velasco, que añade que en muchas ocasiones los síntomas se atribuyen a la falta de aire, la tos, el cansancio, la edad, el sobrepeso o el propio hábito de fumar.
La EPOC dificulta de forma persistente el paso del aire por los pulmones y está relacionada con el consumo de tabaco en más del 90% de los casos. Sus síntomas más habituales son falta de aire al hacer esfuerzos, tos crónica, expectoración, sensación de ahogo, silbidos al respirar y cansancio. El enfermo reduce poco a poco su actividad para evitar la disnea, lo que contribuye a que la enfermedad pase desapercibida y se diagnostique tarde.
«Como al paciente le gusta fumar, lo que no quiere oír es que debe dejar de fumar. Entonces se llega tarde», reflexiona el doctor.
Velasco insiste en que, cuando el diagnóstico llega tarde, el margen de actuación se reduce: «Cuando se llega tarde a una enfermedad, lo que tienes que tener son buenas terapias respiratorias, pero ya hay un daño que es irreversible». El principal factor de riesgo respiratorio sigue siendo el tabaco, que incrementa la posibilidad de distintos tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón, laringe y estómago, y también se asocia a la muerte súbita. «No hay un límite por abajo que te exima de ser un factor de riesgo», advierte.
El neumólogo observa un aumento del cáncer de pulmón entre las mujeres, un fenómeno que atribuye a la incorporación más tardía de la mujer al hábito tabáquico respecto al hombre. Sobre el vapeo, muestra su preocupación porque, a su juicio, se transmite un mensaje de que es inocuo cuando la Organización Mundial de la Salud sostiene lo contrario. «Me preocupa el vapeo, porque se está dando un mensaje de que es inocuo, cuando la Organización Mundial de la Salud tiene claro que no lo es», afirma. Recuerda que ya hay datos de daño pulmonar y alteraciones funcionales respiratorias, y que muchos jóvenes empiezan a vapear con 12 o 13 años, aunque la enfermedad respiratoria asociada no se verá hasta dentro de 20 o 30 años de exposición.
Además de la EPOC, Velasco menciona otras patologías infradiagnosticadas, como las enfermedades intersticiales difusas o fibrosis pulmonar, con una clínica insidiosa de tos seca y disnea de esfuerzo que ya implica una cicatriz irreversible en los pulmones. El especialista defiende la necesidad de avanzar en programas de detección precoz del cáncer de pulmón, similares a los que existen para mama o colon, y subraya que ya hay estudios para comprobar si ese cribado resulta coste-eficiente.
En cuanto a los tratamientos, destaca que la medicina personalizada ha llegado también a la enfermedad respiratoria, con terapias biológicas para el asma y fármacos como mepolizumab y dupilumab para la EPOC. Sobre otros factores de riesgo, apunta que, además del tabaco, influyen el humo de segunda mano, las exposiciones laborales como el amianto y una contaminación atmosférica excesiva, sin olvidar los condicionantes genéticos y biológicos. La obesidad, por su parte, condiciona la apnea del sueño y altera la calidad de vida del paciente.

