La historia de Inmaculada Valderrama, fallecida en 1983 con 14 años en un reformatorio de Madrid, se presenta en Málaga. Está enterrada en San Pedro Alcántara, donde vivió su familia.
Inmaculada Valderrama Morato murió el 19 de septiembre de 1983 tras caer por la ventana de un reformatorio en San Fernando de Henares (Madrid). Tenía 14 años. Está enterrada en el cementerio de San Pedro Alcántara, en Marbella, donde su familia se instaló en 1973 procedente de La Barca de la Florida, una pedanía de Jerez de la Frontera (Cádiz).
El libro 'Inmaculada. La muerte que precipitó el final del Patronato' (Libros del K.O.) reconstruye su vida y las circunstancias de su fallecimiento, según publica Diario Sur. Lo firman las periodistas Marta García Carbonell y María Palau Galdón, junto a la historiadora Esther López Barceló. Las dos primeras presentarán la obra en Málaga el viernes 4 de septiembre a las 19.00 horas en la Sociedad Económica de Amigos del País, acompañadas por la investigadora Pilar Iglesias Aparicio.
La investigación ha permitido a las autoras contactar con la familia de Inmaculada más de cuarenta años después de su muerte. Manuel, hermano de la joven y residente en Marbella, condujo hasta San Pedro Alcántara para recoger a sus padres y viajar a Madrid al conocer la noticia. La madre, Ana, describió así el estado del cuerpo:
«Inmaculada tenía 'la cara dañada, morá y arañá'»
Marta García resume las razones por las que la adolescente acabó en un centro del Patronato de Protección a la Mujer, institución franquista creada para controlar el «riesgo moral» atribuido a las mujeres:
«Siempre decimos que Inmaculada cometió tres pecados: el primero, capital, el de ser mujer; también el de venir de una familia de clase muy humilde de Andalucía con unos padres muy mayores y doce hermanos; y el de ser lesbiana»
Según la reconstrucción del libro, Inmaculada ingresó dos veces en el centro en menos de un año. La primera, en 1982, después de escaparse de casa con su hermana Antonia para ir a Madrid. La segunda vez ya no salió con vida. Las crónicas periodísticas de la época hablaron de una caída desde un tercer piso al intentar fugarse y recogieron protestas en el centro por las «oscuras circunstancias» del fallecimiento. La autopsia la realizó el doctor Alfonso Cabeza, con quien las autoras contactaron para reconstruir los hechos.
La jueza María Victoria Rosell, citada en el libro, señala que el padre de la niña no recibió información sobre sus derechos:
«La obligación del juez era explicar al padre que tenía derecho a una investigación de los hechos pero, además, le correspondía una importante indemnización por ser Inmaculada una víctima mortal bajo custodia del Estado, más aún en su caso, pues era una menor tutelada»
Cuando más adelante se planteó reabrir la investigación, la familia no lo hizo por miedo y falta de recursos. García añade:
«La historia de Inmaculada está llena de silencios: primero, en torno a su muerte, además del que se instaura en su familia, pero también el silencio institucional, porque falta documentación sobre Inmaculada y sobre su muerte. Así que no sabemos realmente qué pasó»
La presentación del libro tendrá lugar el viernes 4 de septiembre a las 19.00 horas en la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, con entrada libre hasta completar aforo.

