La vicerrectora de Igualdad de la UMA, María José Berlanga, defiende la actuación de la institución tras el aval del TSJA a la sanción de tres años a una profesora por acosar a un compañero. El curso pasado se registraron once casos y solo uno activó formalmente el protocolo.
La Universidad de Málaga registró once casos de posibles situaciones de acoso durante el curso pasado, de los cuales solo uno derivó en la apertura formal del protocolo. Así lo ha detallado la vicerrectora de Igualdad y Política Social de la UMA, María José Berlanga, en una entrevista publicada por Diario Sur, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) haya avalado la sanción de tres años de suspensión de empleo y sueldo impuesta a una profesora por acoso sexual a un compañero.
Berlanga sostiene que la resolución judicial confirma que la institución académica actuó correctamente. «La resolución lo que viene a corroborar es que la institución hizo su trabajo y lo hizo bien», afirma la vicerrectora, que subraya que el caso rompe el esquema habitual: la víctima era un hombre y la persona sancionada, una mujer, ambos profesores y sin relación jerárquica entre ellos.
Sobre la estadística de ocho casos con protocolo activado desde 2017, Berlanga matiza que no refleja todas las situaciones reales, ya que muchas se solventan mediante una intervención del vicerrectorado sin llegar a la comisión de acoso. «Hay muchos casos que se solucionan sin tener que llegar a la comisión de acoso ni activar el protocolo», explica. En el curso pasado, de los once casos registrados, solo uno llegó a finales de julio y concluyó en septiembre con la audiencia a la parte denunciada.
El perfil mayoritario de las víctimas sigue siendo el de mujeres estudiantes, mientras que la persona acosadora suele ser un compañero o compañera, o personal docente e investigador (PDI). No obstante, la vicerrectora aclara que no siempre se trata de acoso sexual en sentido estricto, sino también de comportamientos inadecuados que la institución atiende.
«No sé si me atrevería a llamarlo miedo, que puede que también exista, pero sobre todo está la duda de pensar: ¿Me va a perjudicar más de lo que me va a beneficiar?»
Preguntada por el silencio que puede existir en el ámbito del profesorado, Berlanga señala que la jerarquía entre docentes es un asunto pendiente y que quizá sea ahí donde haya más silencio ante posibles situaciones de acoso. La vicerrectora garantiza el respaldo absoluto del Rectorado a quienes denuncien y considera que ahora hay más libertad para hacerlo que en el pasado.
En materia de igualdad, Berlanga muestra su preocupación por que una parte de los jóvenes crea que la igualdad ya está conseguida. También advierte de que las dificultades económicas y de vivienda no pueden condicionar quién puede estudiar en la UMA. «El nivel económico para pagar un piso no puede determinar quién puede estudiar en la UMA», defiende.

