El diestro cacereño Emilio de Justo logró dos orejas en el quinto toro de la corrida de Victoriano del Río, en una tarde marcada por la mansedumbre del ganado.
La Feria de Málaga vivió este sábado una tarde de contrastes en la plaza de toros de La Malagueta. El cartel, que reunía a Alejandro Talavante, Emilio de Justo y Roca Rey, prometía emociones fuertes, pero la corrida de Victoriano del Río, salvo el quinto, defraudó por su mansedumbre y falta de raza. El público, que llenaba casi el aforo, mostró su descontento con protestas ante el comportamiento del ganado.
Emilio de Justo, que debutaba en el abono malagueño, supo leer la situación. Tras un primero de su lote que se rajó cuando la faena comenzaba a tomar forma, el cacereño se fue a por el quinto. Brindó al público y se fue a los medios consciente de que necesitaba buscar la embestida en lugar de esperarla. El toro, con nobleza pero sin demasiada fuerza, fue administrado con temple y paciencia por el diestro, que logró construir una faena al natural que fue creciendo en intensidad y emoción.
La faena, que comenzó con muletazos en redondo, se convirtió en una lección de toreo inteligente. De Justo agrandó al toro, que no era extraordinario, y logró conectar con un tendido que llevaba horas pidiendo emociones. Tras una estocada certera, el presidente le concedió las dos orejas, lo que le permitió salir por la Puerta Grande 'Manolo Segura'.
Alejandro Talavante, por su parte, no tuvo opciones. El extremeño se topó con dos toros que no colaboraron. El primero, que abrió plaza, salió sin entrega y apenas quiso coger el capote. Talavante intentó provocar la embestida con la muleta, pero el toro no repetía, y terminó macheteándolo. El cuarto fue aún peor, con el animal buscando las tablas y mostrando una mansedumbre absoluta. Talavante se marchó de vacío, sin poder entrar realmente en la corrida.
Roca Rey, que completaba el cartel, no tuvo opciones con sus dos toros, aunque dejó detalles de su clase en el quite al primero de De Justo. La tarde, no obstante, quedó marcada por la desigualdad del ganado y por la actuación de un De Justo que encontró agua en el desierto.


