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El Clínico de Málaga eleva un 30% la supervivencia tras un infarto

La Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Clínico de Málaga ha tratado a más de 5.000 personas desde 2000 y reduce un 30% la mortalidad con ejercicio, psicología y educación sanitaria.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
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La Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Clínico Virgen de la Victoria ha tratado a más de 5.000 personas desde 2000. El programa combina ejercicio, psicología y educación sanitaria y reduce la mortalidad un 30%.

La Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga ha atendido a más de 5.000 personas desde su puesta en marcha en el año 2000. El programa, según publica Diario Sur, combina ejercicios de fuerza y aeróbicos adaptados a cada paciente, consultas psicológicas, educación sanitaria y reajuste del tratamiento farmacológico, además del control de los factores de riesgo cardiovasculares.

La coordinadora de la unidad y directora de la UGC de Medicina Física y Rehabilitación, Adela Gómez González, explica que esta estrategia multidisciplinar consigue que la supervivencia de los pacientes mejore hasta un 30%. «Estudios concluyeron que el ejercicio físico era lo adecuado: es una estrategia multidisciplinar que conlleva una valoración exhaustiva del paciente para que el corazón esté en las mejores condiciones posibles», señala la doctora Gómez.

«El programa de rehabilitación cardíaca basado en ejercicio físico reduce la mortalidad en un 30%»

La especialista añade que un solo MET, la unidad que mide la capacidad funcional, incrementa la supervivencia un 12%. El programa se aplica a 300 personas durante dos meses, con tres sesiones semanales, y pasa por la unidad alrededor de 1.000 pacientes cada doce meses. En 26 años, han sido 10.000 los vistos en consulta. Según el riesgo sea moderado, bajo o alto, el seguimiento es presencial o en rehabilitación domiciliaria.

El cardiólogo Ángel Montilla destaca que el ejercicio se usa como parte del tratamiento de la enfermedad, junto con la terapia psicológica y la dietoterapia. «El programa se adapta a cada paciente para facilitar su reincorporación a la vida habitual y mejorar su calidad de vida. Los pacientes suelen llegar con miedo e incertidumbre, pero la mayoría termina muy satisfecha con el abordaje multidisciplinar», afirma.

El equipo lo forman cardiólogos, médicos rehabilitadores, fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas, endocrinólogos, médicos de familia, enfermeros y urólogos. Además del Clínico, existe una unidad en un centro de salud de Alhaurín el Grande. Ocho de cada diez pacientes mejoran sus indicadores de riesgo tras pasar por la unidad: tensión, dieta, tabaco o diabetes.

El perfil que acude es el de un paciente infartado revascularizado mediante angioplastia, de 53 años, hombre, hipertenso y dislipémico. La doctora Gómez subraya que el 80% mejora la capacidad funcional, normaliza la tensión y deja el tabaco, y en torno a la mitad ajusta su dieta a una pauta saludable, aunque un 20% no se adhiere al tratamiento.

Existe un sesgo de género: muchas mujeres no acuden a la unidad porque prefieren seguir cuidando a su familia antes que a ellas mismas. Para implicarlas, se organizaron clases adaptadas a sus horarios. «En el Día Mundial del Corazón tenemos que recordar a las personas que se tienen que cuidar desde el comienzo, no cuando han tenido un infarto», insiste la doctora Gómez.

El fisioterapeuta Alberto Toval dirige las sesiones, que arrancan con calentamiento con gomas y pesas ligeras, siguen con bicicleta estática y media hora de cinta, y terminan con ejercicios de relajación. Un aparato de telemetría mide las constantes vitales y las muestra a los profesionales en el ordenador, con un límite de pulsaciones por paciente.

Sebastián Fuentes Álvarez, malagueño de 48 años, tiene un doble bypass desde el 23 de febrero. «Ahora voy mejorando. Ya sé las limitaciones que voy teniendo, las pulsaciones a las que puedo llegar haciendo ejercicio, 100, 102, no más», relata. Mari Nieves Hernández, madrileña residente en Málaga desde hace 15 años, sufrió un infarto en marzo: «Ahora no me fatigo tanto cuando camino y tengo más ganas de decir: me levanto y salgo a caminar». Salvador Peralta, de 51 años, tiene insuficiencia cardíaca y su corazón funcionaba al 36%.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.