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Buscar piso en Málaga, el nuevo deporte de riesgo

Visita a las seis; a las seis y cinco ya está alquilado.

Inés ValverdeInés Valverde··Actualizado: ·2 min de lectura

Buscar piso en Málaga se ha convertido en una disciplina extrema, de esas que deberían tener federación propia y campeonato anual. Requiere reflejos, resistencia psicológica y la capacidad de fingir entusiasmo ante un trastero con ventana al que llaman, sin ruborizarse, «estudio con encanto».

El anuncio aparece a las nueve de la mañana. A las nueve y dos minutos escribes. A las nueve y tres ya hay lista de espera de cuarenta personas y el casero te pide una carta de motivación, tres nóminas y, prácticamente, una recomendación de tu abuela. Todo por sesenta metros cuadrados con vistas a un patio de luces y un precio que antes servía para comprar el edificio entero.

Vas a la visita y allí están los otros treinta y nueve, mirándose de reojo, todos sonriendo con esa sonrisa de «pórtate bien, que yo llegué antes». El propietario enseña la cocina como quien revela un secreto de Estado y tú asientes, maravillado, ante una vitrocerámica de dos fuegos, uno de los cuales funciona.

Y aun así lo quieres. Claro que lo quieres. Porque después de tres meses de búsqueda, uno ya no aspira a un hogar, aspira a un techo, a una dirección postal, a poder decir «vivo en Málaga» sin añadir «de momento, en el sofá de un amigo». Suerte, cazadores. La verán poco, pero ahí fuera hay pisos. Dicen.

Inés Valverde

Escrito por

Inés Valverde

Redactora

Telecomunicaciones por la UMA reconvertida en periodista tecnológica. Beta-tester compulsiva, alérgica al hype y fan del polo tecnológico malagueño; escribe de tecnología, startups e innovación.