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Bosque Urbano Málaga cumple diez años reclamando un gran pulmón verde en los terrenos de Repsol

Bosque Urbano Málaga cumple diez años reclamando la conversión de los terrenos de Repsol en un gran parque, con casi 500 árboles plantados y tres procesos judiciales abiertos.

Nerea IbáñezNerea Ibáñez· · 4 min de lectura

La plataforma vecinal Bosque Urbano Málaga (BUM) cumple una década de movilización para convertir los antiguos terrenos de Repsol en un gran parque. Su portavoz, Pedro Sánchez, hace balance de los logros y retos.

Lo que empezó hace diez años como una petición ciudadana en internet se ha convertido en uno de los movimientos vecinales y medioambientales más persistentes de Málaga. Bosque Urbano Málaga (BUM) celebra su décimo aniversario con la convicción de que la ciudad aún puede ganar un gran pulmón verde en los antiguos terrenos de Repsol, entre los distritos de Cruz de Humilladero y Carretera de Cádiz.

El portavoz de la plataforma, Pedro Sánchez, ha repasado en una entrevista el camino recorrido y el momento decisivo que afronta el proyecto. "Han pasado muchas cosas en estos diez años, con un enorme apoyo social y con un espacio que poco a poco se va convirtiendo en ese bosque urbano que todos queremos, pero seguimos sin contar con el apoyo del equipo de gobierno", ha afirmado.

La principal espina clavada para el colectivo es "no haber convencido al Equipo de Gobierno" de su proyecto y que el alcalde, Francisco de la Torre, "no haya desistido de construir" en la zona. Según Sánchez, el Ayuntamiento mantiene su apuesta por el desarrollo urbanístico de la parcela, mientras BUM defiende su conversión en un gran parque.

Una zona con déficit de zonas verdes

La reivindicación se centra en los antiguos terrenos de Repsol, un espacio estratégico por su ubicación en una de las zonas con mayor densidad de población de la capital. "Hay barrios que apenas llegan a dos metros cuadrados de zonas verdes por habitante cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda alcanzar al menos quince", ha recordado Sánchez.

A su juicio, la parcela representa "la última oportunidad" para dotar a una amplia zona de Málaga de un parque de grandes dimensiones capaz de mejorar la calidad del aire y la calidad de vida de miles de vecinos. El colectivo sostiene que la recalificación urbanística de los terrenos vulnera el principio de no reversión de las zonas verdes.

Casi 500 árboles plantados y labor educativa

Lejos de desanimarse, BUM ha mantenido una actividad constante durante esta década. "Cansa porque son diez años elaborando propuestas, presentando proyectos y manteniendo cerca de quinientos árboles plantados, especialmente durante los meses de verano, pero el apoyo de la ciudadanía nos da fuerzas para continuar", ha explicado Sánchez.

Cada plantación reúne a familias enteras que participan en la creación del futuro bosque urbano y que, en muchos casos, vuelven posteriormente para cuidar los árboles que ellas mismas ayudaron a sembrar. "Nos emociona ver cómo los niños plantan un árbol, vuelven después para regarlo y crecen prácticamente al mismo tiempo que él", ha señalado.

Además, destaca el creciente interés de institutos, colegios, universidades y asociaciones vecinales por conocer tanto el proyecto ambiental como el funcionamiento de un movimiento ciudadano. "Quieren que expliquemos cómo un colectivo vecinal puede ayudar a transformar la realidad de la ciudad", ha indicado.

Tres procesos judiciales abiertos

El futuro del Bosque Urbano Málaga continúa dependiendo en buena medida de los tribunales. La plataforma mantiene abiertos tres procedimientos contencioso-administrativos relacionados con el desarrollo urbanístico previsto para los antiguos terrenos de Repsol. El principal, según Sánchez, se encuentra ya en su fase final.

BUM sostiene que la recalificación urbanística vulnera el principio de no reversión de las zonas verdes y cuestiona también el sistema de movilidad previsto para el entorno. "Entendemos que no existe un plan de movilidad capaz de asumir el crecimiento que supondrían las nuevas edificaciones y que eso debería obligar a replantear completamente el proyecto", ha asegurado.

Para el portavoz, el debate trasciende una parcela concreta y afecta al modelo de ciudad. "Hoy sabemos que las ciudades necesitan grandes refugios climáticos. Un refugio climático no es un centro comercial con aire acondicionado; son amplias zonas arboladas capaces de reducir la temperatura hasta seis o siete grados", ha afirmado.

"Nos sentimos como David frente a Goliat"

Sánchez ha reconocido que el trabajo constante produce desgaste, aunque el respaldo social compensa cualquier dificultad. "Nos sentimos como David frente a Goliat", ha señalado, en referencia a la desigualdad de recursos frente al Ayuntamiento y los promotores inmobiliarios.

El portavoz ha subrayado que el apoyo ciudadano ha sido el mayor logro de la plataforma en estos diez años. Cada vez más vecinos se implican en las plantaciones y actividades, y el colectivo ha logrado visibilidad en los medios y en la agenda política local.

De cara al futuro, BUM seguirá peleando por los terrenos de Repsol y por un modelo de ciudad más sostenible. "Seguiremos plantando árboles, presentando alegaciones y movilizando a la ciudadanía hasta que Málaga tenga el gran parque que merece", ha concluido Sánchez.

Nerea Ibáñez

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Nerea Ibáñez

Redactora

Periodismo por la UMA con el oído puesto en la radio policial. Duerme poco, desconfía de la borrasca de turno y madruga sin rechistar; cubre sucesos, sanidad y lo que de verdad importa al vecino.