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Promálaga gestionará el Auditorio de Málaga y priorizará congresos sobre la música

Promálaga gestionará el Auditorio de Málaga y priorizará los congresos sobre la música, relegando a la Orquesta Filarmónica a un uso secundario.

Antonio GarridoAntonio Garrido· · 4 min de lectura

La sociedad municipal Promálaga asumirá la explotación del futuro Auditorio de Málaga, que dará prioridad a la actividad congresual. La programación musical, como la de la Orquesta Filarmónica, quedará en un segundo plano.

El proyecto del Auditorio de Málaga, que durante más de veinte años se presentó como el gran salto cultural de la ciudad, ha dado un giro inesperado. Promálaga, la sociedad municipal dedicada a la promoción económica, asumirá su gestión y la actividad congresual se convertirá en el uso principal del edificio. Los conciertos, las temporadas de la Orquesta Filarmónica de Málaga y las representaciones de ópera quedarán relegados a un uso secundario, según ha trascendido del nuevo plan de explotación.

La decisión, que no ha sorprendido a los sectores críticos con el proyecto, supone la confirmación de lo que muchos sospechaban: el Auditorio nunca fue un proyecto cultural, sino una operación de imagen urbana. El edificio, cuya inversión ronda los 210 millones de euros, se concibió como un icono arquitectónico frente al mar, pero ahora se reconvierte en un centro de congresos, una función para la que Málaga ya dispone del Palacio de Ferias y Congresos, que además proyecta una ampliación.

El cambio de modelo implica que la música, que debía ser el alma del auditorio, pasará a competir por un espacio diseñado para ella. La programación de la Orquesta Filarmónica y las grandes producciones de ópera tendrán que adaptarse a la lógica de los congresos, que serán la principal fuente de ingresos. El debate sobre la viabilidad cultural del proyecto ha estado presente desde sus inicios, pero ahora se materializa con una decisión que muchos consideran una confesión de intenciones.

La paradoja es evidente: se construye un auditorio para la música cuya principal actividad serán los congresos, en una ciudad que ya cuenta con un recinto ferial y que planea ampliarlo. Para los vecinos de Málaga, esto supone que el esperado equipamiento cultural no cumplirá las expectativas iniciales. La programación musical estable, que debía situar a la ciudad en el circuito europeo de la música clásica, queda en entredicho.

Desde el Ayuntamiento de Málaga, fuentes municipales han señalado que el modelo de gestión busca garantizar la sostenibilidad económica del edificio. Sin embargo, no han detallado cómo se financiarán las temporadas artísticas ni cuál será el presupuesto destinado a la cultura. La falta de respuestas claras sobre el modelo de gestión ha sido una constante durante las dos décadas de gestación del proyecto.

El caso del Auditorio malagueño no es aislado. Responde a una dinámica que se ha repetido en otros grandes proyectos urbanos de la ciudad, donde la cultura se utiliza como reclamo turístico y motor económico, pero acaba subordinada a la rentabilidad. La música, en este esquema, importa mientras ayuda a proyectar una marca, atraer visitantes o alimentar el relato del éxito. Cuando llega el momento de asignar recursos, la lógica cambia.

La decisión de encargar la explotación a Promálaga, una sociedad de promoción económica, refuerza esta visión. La actividad congresual, más predecible y rentable, se impone sobre una programación cultural que requiere inversión continua y asumir déficits. Los críticos del proyecto consideran que el verdadero error no fue modificar el modelo de gestión, sino presentar durante veinte años como un proyecto cultural lo que en realidad era una gran operación de imagen urbana.

Para los malagueños, el auditorio se perfila como un espacio que priorizará el turismo de negocios sobre la oferta cultural. La pregunta que queda en el aire es si la ciudad, que ha apostado fuerte por la cultura con iniciativas como el Museo Picasso o el Centre Pompidou, podrá mantener un discurso cultural coherente cuando su gran infraestructura musical se convierta en un centro de congresos. El tiempo dirá si la apuesta por la rentabilidad a corto plazo no termina por desdibujar la identidad cultural de Málaga.

Antonio Garrido

Escrito por

Antonio Garrido

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.