La pediatra María González, de HM Hospitales Málaga, desmonta la moda de los suplementos: «Las defensas no vienen en un bote». La alimentación variada, el sueño, el ejercicio, las vacunas y la higiene son la base para afrontar el curso que arranca en Andalucía el 10 de septiembre.
La vuelta al cole trae consigo la consulta estrella en las consultas de pediatría: ¿qué suplemento doy a mi hijo para que no se ponga enfermo? La doctora María González, pediatra de HM Hospitales Málaga, responde con rotundidad: «Las defensas no vienen en un bote». Según publica Diario Sur, la especialista insiste en que, para un niño sano, cinco pilares bastan: alimentación variada, sueño, ejercicio, vacunas e higiene.
«Si el niño está bien alimentado, hace actividad física, duerme bien, está bien vacunado y tiene unas normas de higiene básicas, ese niño va bien, si no tiene una enfermedad o un problema de otro tipo», sentencia. Solo en casos de carencias concretas «a veces los pediatras ponemos hierro y vitaminas para ayudarlos, pero, en principio, no es necesario».
En Andalucía, Infantil, Primaria y Educación Especial comienzan el jueves 10 de septiembre, mientras que ESO, Bachillerato y FP lo harán el 15. Con el inicio de las clases vuelven también los mocos, la tos y los virus. La doctora diferencia entre tener mocos y estar enfermo: «Los mocos, la tos o la fiebre son mecanismos de defensa. Nosotros segregamos mocos para impedir que los microorganismos penetren por las fosas nasales».
Así, un niño con mocos pero con energía, contento y sin fiebre puede ir a clase. Si aparecen irritabilidad, cansancio o fiebre, «no se debe ir. O con cualquier otro síntoma de enfermedad, han de estar en casa, en un reposo relativo, hasta que mejoren».
Sobre la fiebre, la especialista recomienda observar en casa durante 24 horas si el niño tiene buen estado general y responde al antitérmico: «Muchas veces lo llevan demasiado pronto a urgencias y todavía, con dos o tres horas de fiebre, los pediatras no vemos el foco». Urgencias sí son necesarias si el pequeño está decaído, adormilado, con lesiones en la piel, vómitos sin control o diarrea con deshidratación.
La adaptación al horario escolar debe empezar ya, en las dos semanas previas al inicio. «Hay que acostarlos progresivamente más temprano e irlos levantando progresivamente más temprano», además de limitar las pantallas, sobre todo a la hora de dormir. No recuperar el sueño puede afectar «al rendimiento escolar y al sistema inmunitario». Las horas recomendadas van de 10 a 13 horas diarias en niños de 3 a 5 años, de 9 a 10 horas entre los 6 y los 12, y de 8 a 12 horas en los mayores de 13.
En cuanto a las mochilas, no deben pesar más del 10% o 15% del peso del niño y han de llevarse con las dos tirantas anchas, pegadas al cuerpo. «Llevar mal la mochila no te da escoliosis», aclara, aunque sí puede provocar contracturas y dolores de espalda. Los zapatos deben ser «de su tamaño, flexibles y transpirables», y las pantallas no deben usarse al menos una hora antes de dormir.


