La capital malagueña ha vivido este 8 de septiembre la festividad de su Patrona, la Virgen de la Victoria, con misa estacional en la Catedral, ofrenda floral y procesión. El obispo Satué ha presidido su primera eucaristía patronal.
Málaga ha celebrado este martes, 8 de septiembre, la festividad de su Patrona principal, la Virgen de la Victoria, en una jornada que ha combinado el rito religioso con la tradición popular. La talla, que representa a la Virgen sentada sobre un risco con el Niño Jesús, lleva 539 años acompañando a los malagueños, según recoge Diario Sur.
Los actos han comenzado a las 11.00 horas con un pasacalles de la banda de música de Miraflores y Gibraljaire. A las 11.30 horas se ha celebrado en la Catedral la misa estacional, oficiada por primera vez por el obispo de Málaga, José Antonio Satué, que el próximo 13 de septiembre cumplirá un año al frente de la diócesis.
La eucaristía ha sido concelebrada por el obispo emérito de Málaga, Jesús Catalá; el arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez González; y numerosos sacerdotes, entre ellos el predicador de la novena, Gonzalo Martín. La imagen de la Patrona ha presidido el altar bajo un templete de madera, rodeada de flores blancas y velas.
En su homilía, monseñor Satué ha llamado a recuperar tres valores «tan archiconocidos como arrinconados en la práctica»: la humildad, la gratitud y la fidelidad. Ha alertado del «culto a nuevos ídolos» y de «la voracidad de unos pocos que resquebraja la fraternidad humana», y ha reclamado «armarnos espiritual y moralmente» para que la bondad sembrada en el corazón abra caminos de esperanza.
«Este rearme del corazón me parece prioritario», ha subrayado el obispo.
Sobre la humildad, ha citado a la pensadora malagueña María Zambrano, de quien ha recordado que nunca creyó «en la razón como poder, sino como claridad que se alcanza con humildad». También ha vinculado la soberbia con los enfrentamientos: «Nos lleva a creer que siempre tenemos la razón absoluta» y a condenar «a quien no piensa como nosotros», ha afirmado.
En cuanto a la gratitud, ha invitado a «alzar la mirada» para agradecer los dones recibidos y ha citado a las beatas Madre Carmen del Niño Jesús y Madre Petra de San José, naturales de Antequera y Valle de Abdalajís, respectivamente. Sobre la fidelidad, ha lamentado que se viva una época de «compromisos líquidos».
Tras la misa, la jornada ha continuado con la ofrenda floral y los bailes por malagueñas. Por la noche, la Virgen ha regresado a su santuario en procesión triunfal por las calles del centro, cerrando un día en el que la ciudad se ha volcado con su Patrona.

