Rubén Candela, asesor fiscal malagueño con 46 años de experiencia, denuncia que Hacienda persigue pequeños gastos como rotuladores mientras ignora fraudes millonarios. El veterano tributarista, ya jubilado pero aún activo, critica la falta de criterio en la Inspección.
Rubén Candela, asesor fiscal malagueño con despacho propio desde 1978, ha denunciado la falta de proporcionalidad en la actuación de Hacienda. En una entrevista con motivo de su larga trayectoria, el veterano tributarista, que también fue subinspector de Hacienda y presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales, cargó contra una Inspección que, a su juicio, se entretiene con pequeñas cantidades mientras deja pasar grandes fraudes.
Candela, que sigue acudiendo cada día a su oficina pese a estar jubilado, explicó que cada año Hacienda le reclama pequeñas cantidades, como 70 u 80 euros por la falta de una factura de rotuladores comprados en una papelería. «Es indignante que Hacienda te quite 70 euros en gastos de rotuladores y no huela un fraude de 200 millones», lamentó el experto, en alusión a tramas como la de los hidrocarburos.
El asesor, que ejerció durante un año y medio como subinspector antes de pedir la excedencia, criticó la pérdida de autonomía de los inspectores. «Antes podías llegar a un entendimiento, no hablo de chanchullos, sino de acuerdos que evitaban recursos y pérdida de tiempo. Ahora el control desde arriba es más duro y hay inspectores que se han 'talibanizado'», afirmó.
Preguntado por los intentos de eludir impuestos, Candela distingue entre el cliente que busca hacer las cosas bien y el que pide que le arreglen lo ya hecho. Recordó el caso de un hombre que vendió terrenos en Fuengirola y quería evitar impuestos alegando que se iba a vivir a Chile con su mujer chilena. «Se ha equivocado usted de portal. Dos números más arriba hay una tienda de maletas: compre una, la llena de billetes y se compra también un rosario para rezar por que no le pillen», le respondió.
Sobre la vigilancia actual, Candela asegura que hoy es más difícil engañar al fisco. «Estamos más que vigilados, lo saben todo de nosotros», señaló, citando el caso de Shakira y el seguimiento que se le hizo, o los controles por tarjetas de crédito y farmacias. En su opinión, Hacienda sigue teniendo el foco en el lugar equivocado, persiguiendo pequeñas cantidades mientras en la lista de deudores aparecen cuotas de 600.000 euros sin detectar.
El veterano tributarista también compartió anécdotas surrealistas de su carrera, como la clienta periodista que quiso deducirse una factura de lencería o el quiosquero de Torremolinos que anotaba en su libreta gastos de «un martillazo» por 5.000 pesetas como desahogo personal. «En este oficio he aprendido el puñetero apego que se tiene al dinero. He visto a familias a punto de llegar a las manos por media cubertería de plata en una herencia», confesó.
Consultado por el uso de la inteligencia artificial para hacer la declaración, Candela mostró escepticismo: «Igual que a los médicos ya les llega gente diagnosticada por la IA, aquí pasa lo mismo: 'Mire, es que yo le he preguntado a ChatGPT'. La cuestión es si le has hecho bien la pregunta, porque a lo mejor omites decir que tienes más de 65 años o que en esa vivienda viviste dos años».
Por último, si fuera ministro de Hacienda, Candela tiene claro su primer objetivo: «Me cargaría el Impuesto de Sucesiones. Lo he odiado siempre, tiene un componente macabro». El asesor, que fue vocal del Consejo para la Defensa del Contribuyente, sigue atendiendo en su despacho y colabora habitualmente con medios locales.

