El Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo ofrece cuatro playas de acceso restringido y aguas cristalinas. La Junta de Andalucía regula el tráfico y la pernocta para preservar el entorno.
La Costa del Sol Oriental guarda un secreto bien conservado: las calas vírgenes de Nerja y Maro. Este verano, el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo vuelve a ser el refugio ideal para quienes buscan playas sin aglomeraciones, con aguas transparentes y fondos marinos protegidos. Cuatro arenales destacan por su belleza agreste y su acceso controlado, una oportunidad para disfrutar de la naturaleza en estado puro.
El Cañuelo, la playa más extensa del espacio protegido
Con 350 metros de longitud de grava, la Playa de El Cañuelo es la más grande del paraje. Se encuentra en el límite con la provincia de Granada y destaca por la nitidez de sus aguas, perfectas para el submarinismo. El acceso peatonal es empinado, por lo que el Ayuntamiento de Nerja recomienda usar el servicio de lanzadera obligatorio, que funciona desde el 6 de junio de 2026 en horario de 10:00 a 20:00 horas. Los vehículos privados tienen restringida la entrada, una medida que garantiza la tranquilidad del lugar.
La Caleta de Maro, el rincón de 'Verano Azul'
Conocida como «Calachica» por los seguidores de la mítica serie, esta franja de arena oscura mide 400 metros de largo por 15 de ancho. Solo se accede a pie, cruzando terrenos de cultivo tradicionales y descendiendo por una senda empinada. La baja afluencia se debe a la falta de servicios y a la dificultad para aparcar en Maro durante el verano. Eso sí, quienes llegan se topan con un paisaje casi intacto, donde el único ruido es el de las olas.
Cala del Pino, dos ensenadas de soledad garantizada
Turismo de Andalucía describe este lugar como un paraje natural intacto y solitario. Consta de dos ensenadas que suman 350 metros de longitud conjunta, divididas por rocas que se pueden cruzar con marea baja. La llegada requiere bajar a pie una senda empinada de casi un kilómetro entre pinos, un esfuerzo físico que disuade al turismo convencional. Quienes lo superan son recompensados con aguas cristalinas y una paz difícil de encontrar en otras playas de la Costa del Sol.
Cala de la Doncella, la joya más pequeña y escarpada
Con solo 50 metros de longitud, esta cala es el rincón más reducido y accidentado de la zona. Rodeada de acantilados junto a la Torre de la Caleta, la bajada terrestre es compleja y arriesgada. Por eso, muchos visitantes optan por llegar por mar en rutas guiadas de piragua o tabla de remo, siempre respetando las restricciones de conservación del entorno marino. Un consejo: si te animas, lleva calzado adecuado y mucha agua.
Normas para preservar el paraíso
La Junta de Andalucía ha establecido directrices claras para proteger este ecosistema vulnerable. Además de la lanzadera obligatoria para El Cañuelo y Cantarriján, está prohibida la pernocta de caravanas y autocaravanas en los límites del paraje, así como la acampada libre. La mayoría de las calas carecen de vigilancia, agua potable, duchas o contenedores, por lo que es imprescindible que los visitantes se lleven su basura. En definitiva, un pequeño gesto para que estas playas sigan siendo vírgenes muchos años más.
El verano en la provincia de Málaga ofrece muchos atractivos, pero pocos tan auténticos como estas calas escondidas. ¿Te animas a descubrirlas? Eso sí, prepara las piernas y el espíritu aventurero: la recompensa está al final del camino.
¿Cómo se accede a las calas vírgenes de Nerja y Maro?
El acceso a El Cañuelo requiere un servicio de lanzadera obligatorio desde el 6 de junio; las demás calas solo se llegan a pie por senderos empinados.
¿Se puede acampar en las playas de Maro-Cerro Gordo?
No, está prohibida la acampada libre y la pernocta de caravanas o autocaravanas en todo el paraje natural.
¿Qué servicios tienen estas playas?
La mayoría carece de vigilancia, agua potable, duchas y contenedores; es obligatorio llevarse la basura generada.

