Un seminario de la UMA en Marbella analiza cómo la figura de Picasso se ha convertido en un icono comercial y turístico, con críticas a su 'museificación' y uso como marca.
El artista malagueño Pablo Picasso no solo revolucionó el arte del siglo XX, sino que hoy es estudiado más en las escuelas de mercadotecnia que en las de arte. Así lo aseguró este miércoles el artista y ensayista Rogelio López durante el seminario “Picasso Superstar: relecturas y críticas desde el presente”, en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad de Málaga en la sede de Marbella.
López, uno de los ponentes, afirmó que el fenómeno Picasso es “indiscutiblemente un fenómeno de marketing”. Para el experto, la consolidación de la denominada “marca Picasso” responde tanto a la calidad de su obra como al desarrollo del mercado del arte, los museos y los medios de comunicación.
“La marca Picasso es un logo aplicable a cualquier mercancía en circulación, dando lugar a un fenómeno verdaderamente extraordinario que multiplica su capital simbólico de un modo exponencial”, señaló López.
El especialista recordó que Picasso fue el primer artista en trascender las publicaciones especializadas para aparecer en revistas generalistas e incluso en la prensa del corazón. “Se comentaban su intimidad, las casas donde vivía o su forma de vida. Nunca antes se había explotado mediáticamente la figura de un artista de ese modo”, explicó.
La competencia por el legado picassiano
López también abordó cómo distintas ciudades compiten por reivindicar su papel en la biografía del pintor. Málaga se presenta como la ciudad donde nació; A Coruña, donde se hizo artista; Barcelona, donde se descubrió a sí mismo; París reclama un papel protagonista, e incluso Gósol (Lérida) se reivindica como el lugar donde nació el genio.
Esta competencia, según el experto, ha contribuido a construir un relato simbólico que a menudo olvida la complejidad del artista. Para los vecinos de la Costa del Sol, el debate tiene un eco particular: la “picassización” de Málaga ha transformado la ciudad, con museos, rutas y productos que convierten al artista en un reclamo turístico.
Contra la cultura de la cancelación y la museificación
La jornada también contó con la intervención de Fernando Castro, profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Autónoma de Madrid. Castro reivindicó una aproximación histórica a Picasso, alejada de tópicos y simplificaciones. Defendió la necesidad de estudiar a los grandes creadores desde su contexto histórico, y criticó la cultura de la cancelación aplicada a figuras históricas.
“Todos los autores, desde los filósofos a los novelistas, a los músicos, a los poetas o a los políticos, tienen que ser analizados desde una perspectiva contextual e histórica”, explicó Castro.
Para el profesor, renunciar a estudiar autores por aspectos discutibles de su biografía conduciría “a la más absoluta de las ignorancias”. También alertó sobre la museificación de Picasso, que lo ha integrado plenamente en el sistema artístico y económico global. “Picasso está absolutamente museificado. Forma parte del sistema económico global”, afirmó.
Castro se mostró preocupado por la reducción del artista a un símbolo comercial o turístico. “El nombre Picasso sirve para cualquier cosa”, lamentó, en referencia al uso de la marca en productos, establecimientos y campañas promocionales. En Marbella, donde el turismo de lujo convive con la cultura, esta reflexión invita a preguntarse si el arte acaba devorado por el negocio.
El seminario, que continúa esta semana, busca ofrecer una mirada crítica sobre el legado del artista malagueño y su influencia en la cultura contemporánea. Para los asistentes, la conclusión es clara: Picasso es mucho más que un genio; es un fenómeno global que merece ser analizado con todas sus luces y sombras. Y, de paso, quizá la próxima vez que vean una taza con su firma, piensen dos veces antes de comprarla.

