Los hermanos Juan Carlos e Ignacio Aragón Cruces echaron el cierre este viernes 26 de junio de 2026 a su negocio familiar, Papelería San Agustín, que atendió a generaciones de antequeranos desde 1958.
El último cliente salió pasadas las 20:00 horas del viernes 26 de junio, cuando los hermanos Juan Carlos e Ignacio Aragón Cruces bajaron la persiana metálica de la esquina de la calle Infante don Fernando con San Agustín para siempre. Así concluyó una trayectoria de 68 años en la misma ubicación y casi 75 desde que su padre, Francisco Aragón Artacho, fundara el negocio en las casillas de San Agustín en 1958.
«Muchas gracias a toda Antequera, a todos nuestros clientes, amigos, vecinos, por habernos acompañado en nuestra trayectoria y la buena despedida que estamos teniendo de todos ellos», declararon los hermanos poco antes de bajar la persiana. Juan Carlos, de 68 años, explicó que la decisión del cierre vino forzada por su jubilación: «Me llegó la carta de la Seguridad Social y fue el primero que me dijo que no, que poníamos fecha del cierre». Su hermano Ignacio, dos años menor, asintió: «Habíamos pensado continuar un poquito más, pero así ha sido».
El negocio nació cuando Francisco Aragón Artacho montó una pequeña papelería en unos bajos de las casillas de San Agustín. «Creo que fue en 1958 cuando comenzó ahí», recordó Juan Carlos. El padre enfermó de flebitis en 1975 y entonces el hijo mayor, Pepe (fallecido años después), dejó su trabajo para hacerse cargo, mientras Juan Carlos, que entonces tenía 12 años, empezó a echar una mano cobrando facturas los sábados por la tarde. Ignacio se incorporó al terminar la mili, en 1985.
En agosto de 1981, la familia compró el bajo de la esquina de Infante don Fernando con San Agustín, donde el negocio permaneció hasta el cierre. Durante aquellos años, la papelería se transformó: además de los clásicos artículos de papelería, llegaron a tener frigoríficos heredados del abuelo y una sección de belenes que se hizo famosa en la comarca. «En Navidad liquidamos la venta de artículos de Belén, otro de nuestros fuertes, y estos últimos cinco meses los hemos dedicado a cerrar el establecimiento», explicó Juan Carlos.
El cierre de Papelería San Agustín deja un hueco en el comercio de proximidad de Antequera. Durante décadas, el local fue punto de encuentro para estudiantes, profesionales y vecinos que acudían a buscar fotocopias, lápices, libros o simplemente un consejo. «Hemos tenido alguna lagrimita esta mañana, hemos tenido de todo. Pero en fin, este día lo celebramos por todo lo grande», comentó Ignacio mientras recogía los últimos objetos.
La trayectoria de la familia Aragón Cruces fue reconocida en 2024 con el premio Efebo, que otorga el Ayuntamiento de Antequera a personas o entidades que han contribuido a la cultura y la sociedad local. En aquella ocasión, los hermanos anunciaron que el negocio cerraría a mediados de 2026, una vez que Juan Carlos se jubilara.
El local de la esquina de San Agustín queda vacío. Por ahora no hay un nuevo uso previsto, aunque fuentes cercanas apuntan que podría albergar otro comercio. Los hermanos Aragón Cruces, tras una vida dedicada al mostrador, se jubilan. «Nos vamos contentos, con la satisfacción del deber cumplido y el cariño de los antequeranos», concluyó Juan Carlos mientras apagaba la luz.
La noticia ha corrido como la pólvora entre los vecinos. Muchos se han acercado en los últimos días a despedirse, algunos con lágrimas. «Aquí compré mis primeros lápices de colores», recordaba una cliente emocionada. «Es como si se cerrara una parte de la infancia de todos». La calle Infante don Fernando, a partir de ahora, ya no será lo mismo sin la persiana de Papelería San Agustín.

