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Los padres de Benaoján mantienen el encierro pese a las medidas de la Junta

Las familias del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Benaoján mantienen el encierro en el Ayuntamiento tras reunirse con la Junta para abordar las obras del colegio.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
· 4 min de lectura

Las familias del CEIP Nuestra Señora del Rosario siguen encerradas en el Ayuntamiento de Benaoján después de que la Junta detallara las medidas de seguridad adoptadas por las obras. Una parte de los padres las acepta, pero otra mantiene la protesta.

Las familias del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Benaoján han iniciado un encierro de 48 horas en el Ayuntamiento de la localidad para exigir una solución que permita a los alrededor de 130 alumnos volver a las aulas con normalidad. La protesta, según publica Diario Sur, cumple dos semanas desde el inicio oficial del curso y llega después de que se paralizaran los trabajos para acondicionar un inmueble municipal contiguo al colegio.

Los padres y madres se han instalado en las dependencias municipales con sillas y carteles en los que se leen mensajes como «La educación no puede esperar. Nuestros hijos primero» o «Vuestros retrasos los pagamos nosotros». La decisión de encerrarse la comunicaron el lunes, después de que, según sostienen, quedaran detenidos los trabajos que habían comenzado horas antes en el inmueble anexo al centro.

El delegado territorial de Desarrollo Educativo, Miguel Briones, se ha desplazado este martes hasta Benaoján para reunirse con las familias y explicar las medidas adoptadas en el colegio. Educación ha detallado los cambios ejecutados en los últimos días: el refuerzo de los cerramientos que separan al alumnado de las obras, con nuevas vallas metálicas, el aislamiento de las zonas afectadas y una reorganización de los espacios. Infantil y los primeros cursos de Primaria se trasladan a dependencias anexas, mientras que el resto del alumnado se reparte entre las distintas plantas del colegio.

Parte de los padres ha dado por buenas las explicaciones, pero otros han decidido mantener el encierro iniciado por la mañana, por lo que la protesta continúa pese a la intervención de la Junta. La propuesta que defienden las familias pasa por trasladar temporalmente a todo el alumnado al edificio de la antigua residencia de mayores, actualmente sin uso.

«Seguimos otra vez con la incertidumbre de cuándo van a entrar nuestros niños al colegio y cuándo van a recuperar su educación»

Así lo ha expresado el portavoz de los padres, Roberto Benítez, quien asegura que bastarían pequeñas modificaciones interiores para adaptar las instalaciones, entre ellas la retirada de cuatro tabiques y la colocación de algunas divisiones. Según explica, los trabajos llegaron a ponerse en marcha este lunes después de varios días de conversaciones, pero fueron detenidos poco después.

Las familias responsabilizan tanto al Ayuntamiento como a la Delegación Territorial de Educación de que la solución alternativa no haya prosperado y sostienen que, de retomarse inmediatamente las actuaciones, el inmueble podría estar preparado para recibir a los escolares en pocos días.

Otro punto de fricción está en las condiciones del centro. Benítez afirma que disponen de un informe del arquitecto municipal que desaconsejaría el uso del inmueble por problemas estructurales y que Bomberos visitó recientemente las instalaciones y advirtió de deficiencias. Ambos extremos son defendidos por las familias y están pendientes de confirmación oficial por parte de los organismos implicados.

La posición de Educación es distinta. La Junta señaló al inicio del curso que la dirección facultativa de las obras había emitido un informe favorable al uso escolar después de adoptar medidas de seguridad como el vallado de las zonas en obras, el cierre del acceso a los aseos afectados y al semisótano, el apuntalamiento del forjado sanitario y la limpieza de los espacios de paso. También se autorizó entonces el traslado de los grupos de Infantil a dependencias municipales próximas.

El origen del problema está en las obras de eliminación de barreras arquitectónicas que se ejecutan en el colegio, presupuestadas en 199.574 euros e incluyen, entre otras intervenciones, un ascensor y una nueva rampa de acceso. Desde el primer día de clase, las familias han considerado insuficientes las medidas adoptadas y han mantenido su negativa a que el conjunto del alumnado conviva con los trabajos, reclamando una ubicación provisional para todos los escolares.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.