El comercio de proximidad en el corazón de Málaga se adapta al visitante: proliferan los formatos exprés y los locales orientados al turista, que conviven con los de barrio.
El Centro de Málaga vive una eclosión de supermercados orientados al turista. En pocas semanas han abierto dos Carrefour City, uno en la calle Martínez y otro en la antigua tetería San Agustín, a los que se suma el de la calle Nueva, muy cerca del que ya opera en la Plaza de la Constitución. Todos funcionan en régimen de franquicia.
El Grupo Mas, que desde principios de año integra los supermercados Maskom, ha abierto cerca de una decena de establecimientos en los dos o tres últimos años, entre ellos el de la plaza del Teatro, el de Duque de Rivas, el de la Alameda de Colón, el de la calle Victoria o el de Cuarteles, algunos en formato Mas & Go con platos preparados. Según publica Diario Sur, en la almendra central de la capital se cuentan ya al menos medio centenar de supermercados y minimarkets.
También han aflorado los DT, propiedad de un empresario vietnamita, con locales en calle Álamos, Paseo de Santa Isabel, calle Martínez y Sebastián Souviron. Su reclamo es un letrero de vivos colores que reza 'Supermarket. Drinks, alcohol, souvenirs', y aunque se presentan claramente para el cliente extranjero, sus trabajadores aseguran que también pasan clientes locales.
El perfil del comprador turista varía. En el Carrefour City frente al Museo Picasso, lo que más se vende es agua, sobre todo los domingos por la tarde, cuando la entrada al museo es gratis, además de snacks, ensaladas, fruta pelada y artículos de higiene. Los empleados confirman que no es un súper para los vecinos: no se puede hacer una compra familiar normal y los precios son más caros que en superficies grandes o en otras ubicaciones.
En un Maskom cerca de la Plaza de la Merced, con zona de mesas y sillas para comer, los turistas acuden sobre todo por la mañana para proveerse de bebidas, empanadas, pan, embutido, golosinas y patatas para pasar el día de playa. Por la tarde, hacen compras más grandes para consumir en los apartamentos turísticos, ya que la Merced es el área con mayor densidad de viviendas turísticas de España. El ticket medio de estos clientes puede llegar a los 150 euros, según un dependiente.
En ese establecimiento, el turista convive con el vecino tradicional: en la cola se mezclan malagueños con su carrito y viajeros de paso. Este miércoles a mediodía, Valerio y su amigo, turistas de Nápoles, comían un bocadillo en la terraza del súper: «Hemos hecho parada aquí porque nos pilla cerca del hotel donde nos alojamos», explicaron. Los empleados señalan que esa terraza la usan también muchos malagueños que trabajan por la zona, incluso los propios trabajadores del local.

