José Antonio Satué cumple un año al frente de la diócesis de Málaga y fija como prioridad que las iglesias de los pueblos estén en buen estado antes que terminar la Catedral. Descarta un obispo auxiliar y apuesta por el equipo de vicarios.
El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha fijado como prioridad de su mandato que las iglesias de los pueblos estén en buen estado antes que terminar las obras de la Catedral. Así lo ha manifestado en una entrevista con Diario Sur al cumplir un año al frente de la diócesis, un periodo en el que ha tomado decisiones de organización interna y ha empezado a conocer la realidad de la provincia.
Satué, nacido en Huesca en 1968, ha explicado que durante este primer año ha comprobado que Málaga es una sociedad más abierta de lo que esperaba. Relata que hace poco salió en bicicleta y un ciclista se le acercó para preguntarle si era el obispo y si podía acompañarle para contarle alguna cosa. «Ese tipo de cosas en el norte no serían», ha señalado, antes de añadir que está «disfrutando mucho» y que la acogida ha sido «muy buena».
Preguntado por la posibilidad de nombrar un obispo auxiliar, ha sido tajante: «No. Ahora mismo no se plantea». Justifica la decisión en que ha comenzado a funcionar el equipo de vicarios, lo que le ha supuesto «un relajo bastante importante» porque muchas cuestiones se resuelven en el propio territorio y no llegan al Obispado.
Sobre los problemas internos de la Iglesia malagueña, el obispo ha señalado que existe «mucho potencial, pero hay poca sinergia». En su opinión, si las parroquias, hermandades, colegios y movimientos apostólicos trabajaran más unidos, «el mensaje del Evangelio podría llegar más lejos». Para ello puso en marcha la vicaría de Pastoral, un instrumento transversal.
En relación con los abusos cometidos por miembros del clero, Satué ha explicado que quiso conocer primero la realidad, después hubo un tiempo de discernimiento con sus colaboradores y, una vez publicada la sentencia de primera instancia del caso del cura Fran, toca «aprender de todo esto». Ha insistido en mantener la disponibilidad para la escucha de las víctimas o de cualquier persona afectada.
Sobre el fomento de las vocaciones sacerdotales, ha apuntado varias claves: que las comunidades cristianas tengan conciencia de que las vocaciones salen de las familias y de las parroquias, que todos los cristianos vivan «en clave vocacional» y que se cuide al clero para que esté mejor formado y viva el ministerio «con más alegría».
En materia de vivienda, ha reconocido que la contribución de la Iglesia es «más bien modesta»: desde Cáritas y otras instituciones se pone voz a esta realidad y se ponen a disposición de personas vulnerables las casas y apartamentos disponibles. No obstante, ha subrayado que se trata de un problema estructural que depende de decisiones «a alto nivel».
Respecto a las obras de la Catedral, el prelado ha indicado que este será posiblemente el curso en el que se empiecen a colocar las tejas de la cubierta. Su prioridad, no obstante, es que las iglesias de los pueblos estén «perfectas» antes que terminar el templo mayor.


