Un equipo de investigación en Málaga ha descubierto nuevos mecanismos sobre la proteína PAPP-A2, que mejora el crecimiento y remodelación ósea, considerando las diferencias entre sexos. Este estudio abre posibilidades para tratamientos más personalizados para trastornos del crecimiento óseo.
Resultados del estudio
La PAPP-A2 actúa liberando el factor de crecimiento IGF1 de las proteínas que lo mantienen unido, facilitando su acción en los tejidos óseos. Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga, junto con la Universidad de Málaga y otros hospitales y centros de investigación, han publicado sus hallazgos en la revista Bone & Joint Research.
El estudio, liderado por María del Mar Fernández-Arjona y con Juan Suárez como autor principal, utilizó ratones que carecían del gen Pappa2. Estos animales mostraron menos crecimiento, y se les administraron diferentes tratamientos, incluyendo hormonas del crecimiento, IGF1 y PAPP-A2. Los tratamientos mostraron resultados diferentes, pero todos mejoraron el crecimiento óseo de los ratones.
Juan Suárez explicó que la PAPP-A2 no solo estimula el crecimiento general, sino que también recupera mecanismos alterados en situaciones de baja disponibilidad de IGF1 y que las respuestas difieren entre machos y hembras.
Importancia del sistema endocannabinoide
Uno de los hallazgos más relevantes es la vinculación entre la PAPP-A2 y el sistema endocannabinoide, el cual interviene en la regulación de la formación y resorción ósea. La ausencia de PAPP-A2 se relacionó con una mayor expresión de los receptores cannabinoides, especialmente en hembras. Esto sugiere que PAPP-A2 podría potenciar el crecimiento óseo al aumentar la disponibilidad local de IGF1.
La deficiencia de esta proteína está relacionada con una forma de estatura baja conocida como Dauber-Argente, que implica un crecimiento posnatal retrasado y otros problemas. Los resultados de este estudio sitúan a la PAPP-A2 recombinante como una posible estrategia terapéutica para restaurar el equilibrio de IGF1 en los tejidos.
Los autores advierten que los resultados son preliminares y se han obtenido en un modelo animal. Se requerirán más investigaciones para determinar la seguridad y eficacia de esta intervención en humanos. A su vez, se ha solicitado una patente sobre esta nueva aplicación terapéutica, lo cual resalta su potencial innovador.




