Un fragmento de la mascarilla de la antigua Virgen de los Dolores, desaparecida en 1931, ha vuelto a la cofradía del Puerto de la Torre. La pieza, conservada durante décadas por una familia, se entregó el 15 de septiembre en la parroquia.
Un fragmento de la mascarilla de la antigua Virgen de los Dolores, desaparecida el 12 de mayo de 1931, ha regresado a la Cofradía Sacramental del Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan Evangelista, en el Puerto de la Torre. La entrega se produjo este martes 15 de septiembre, según publica Diario Sur, en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, después de la eucaristía celebrada con motivo de la festividad de la titular mariana.
Miguel Antonio Torres García, en representación de la familia Torres González-Oliveros, puso el fragmento en manos del hermano mayor, Antonio de la Rubia Nadales. Desde ese momento, la mascarilla, dispuesta en un marco acristalado para su protección y exposición, forma parte del patrimonio de la corporación nazarena.
El fragmento conservado muestra la mascarilla casi al completo. Según el testimonio transmitido por la familia, después de los sucesos de 1931, esta parte del rostro de la antigua Dolorosa fue recuperada por tres adolescentes: María Infante Otero, Josefa García Navarrete y Antonia García Ramírez. Desde entonces, la mascarilla quedó bajo la custodia de María Infante y, posteriormente, pasó a su hija, María Teresa Ramos Infante. En 2018, esta última lo entregó a Miguel Antonio Torres García, quedando desde ese momento en manos de la familia Torres González-Oliveros, vinculada por lazos familiares con aquellas jóvenes que la rescataron.
La trayectoria devocional de la primitiva Dolorosa del Puerto de la Torre se remonta mucho más atrás. Al parecer, la imagen estuvo vinculada al antiguo eremitorio de San Pablo, conocido como 'Las Ermitas', en la zona del monte de la Tortuga. Allí ocupaba el camarín del altar mayor y, según las notas manuscritas del erudito malagueño Narciso Díaz de Escovar, su hechura se atribuía al escultor y ermitaño Lorenzo Marceli, conocido dentro de aquella comunidad como hermano Lorenzo de San Francisco.
De ser cierto, este dato adquiere especial interés, ya que Marceli es también el autor del antiguo Cristo de Zamarrilla, tallado en 1757 y desaparecido posteriormente. Lorenzo de San Francisco había profesado como ermitaño de la Orden de San Pablo en 1750 y falleció el 9 de marzo de 1778. Sus restos fueron enterrados en la capilla de Santa Justa y Rufina de la iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula.
La importancia que llegó a alcanzar aquella Virgen antes de acabar en Puerto de la Torre queda reflejada también en un documento de 1833. Así, el Obispado de Málaga concedió indulgencias a quienes rezasen una Salve ante Nuestra Señora de los Dolores en el eremitorio de Las Ermitas. En cambio, el destino de la efigie mariana cambió con la destrucción de las capillas de Las Ermitas en 1868. Desde entonces, no existen datos contrastados que permitan reconstruir con precisión todo su recorrido, aunque sí consta que en 1887 llegó a Puerto de la Torre procedente, según asegura la hermandad, de la ermita de Zamarrilla, y, a partir de ahí, comenzó a recibir culto en una capilla habilitada junto al salón-escuela.
Allí permaneció mientras avanzaba la construcción del templo que hoy preside el barrio y dedicado a Nuestra Señora de los Dolores. Pero el 12 de mayo de 1931, aquella capilla provisional, como tantas otras de la capital malagueña, fue destruida y la Virgen desapareció. Durante décadas, el relato quedó asociado a su pérdida definitiva.
El archivo de la propia cofradía conserva una fotografía utilizada para anunciar el septenario de 1926. Es uno de los testimonios gráficos que permiten conocer el aspecto de aquella Dolorosa apenas cinco años antes de su desaparición. Sin embargo, su recuerdo nunca llegó a desaparecer por completo. De hecho, en 2024, con motivo del 75.º aniversario de la fundación de la actual corporación, ésta instaló en el lugar donde estuvo aquella capilla provisional un mosaico dedicado a la imagen.
La parroquia que terminó dando continuidad a aquella devoción abrió sus puertas al culto en 1942. El 10 de noviembre de aquel año fue consagrada la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y su altar mayor pasó a estar presidido por una nueva Dolorosa seriada procedente de los talleres de Olot. En torno a ella se agrupó un grupo de feligreses que, bajo el impulso del carmelita descalzo fray Gerardo de Jesús María, acabaría constituyendo en mayo de 1949 la Hermandad del Santísimo Sacramento y María Santísima de los Dolores.
La corporación recuperó así una devoción que ya contaba con una larga trayectoria en Puerto de la Torre. El Viernes de Dolores, la cofradía celebrará una eucaristía en honor a la Virgen de los Dolores en la parroquia.



