Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) ha revelado que la fragilidad física y el deterioro cognitivo son factores que identifican a los pacientes mayores con un mayor riesgo de complicaciones tras un síndrome coronario agudo. La investigación se realizó en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria, y los resultados destacan la importancia de evaluaciones geriátricas en la atención cardiovascular.
Resultados del Estudio
La investigación, publicada en la revista European Journal of Cardiovascular Nursing, siguió a 211 pacientes de 70 años o más ingresados por síndrome coronario agudo. El estudio mostró que más del 32% de los participantes experimentaron al menos un evento adverso en los primeros 30 días, ya sea durante la hospitalización o en las semanas siguientes al alta.
Entre los eventos adversos analizados se incluyen hemorragias moderadas o graves, infecciones, insuficiencia cardiaca, arritmias y más. Además, se observó que el 41,7% de los pacientes con fragilidad o deterioro cognitivo tuvo complicaciones serias, en comparación con el 25,2% de aquellos que no presentaban estas condiciones. Este riesgo se incrementa al combinar ambas vulnerabilidades, alcanzando un 72,7% de complicaciones.
Implicaciones para el Cuidado del Paciente
El estudio evaluó diversas dimensiones geriátricas, incluyendo la fragilidad y el estado cognitivo, y ajustó los resultados teniendo en cuenta factores como la edad y el sexo. Los hallazgos sugieren que el deterioro cognitivo está asociado de forma independiente con los eventos adversos, lo que subraya la necesidad de evaluar no solo los riesgos cardiovasculares tradicionales.
Los investigadores sugieren que incorporar evaluaciones geriátricas breves, realizadas por personal de enfermería, puede ayudar a identificar a los mayores que requieran un seguimiento más estrecho y una planificación del alta más individualizada. Estas medidas también podrían facilitar una atención multidisciplinar, abarcando cardiología, enfermería, rehabilitación y psicología, entre otros.
El estudio concluye que la detección temprana de las vulnerabilidades en pacientes mayores puede mejorar los resultados tras un síndrome coronario agudo, ajustando la educación y el tratamiento según sus necesidades específicas.



