Málaga ha sido el escenario de una investigación que examina el efecto de los probióticos en personas con esclerosis múltiple. Un equipo de IBIMA y la Universidad de Málaga ha publicado su estudio en la revista Clinical Nutrition.
Resultados del estudio sobre probióticos
El análisis sistemático y metaanálisis, liderado por Mario Gutiérrez y Carmen M.ª González, incluye datos de cerca de 300 participantes con esclerosis múltiple. Sus hallazgos sugieren que ciertos cepas de probióticos podrían moderar la fatiga y el dolor, así como la inflamación en los pacientes.
Esta revisión se enfoca en ensayos clínicos en humanos, ignorando estudios previos en animales y otros métodos que no cumplían criterios metodológicos. La investigación busca proporcionar una visión clara sobre los posibles beneficios de los probióticos en esta enfermedad neurodegenerativa.
Importancia y próximas fases de investigación
La esclerosis múltiple afecta al sistema nervioso y puede provocar síntomas variados, siendo la fatiga y el dolor dos de los más significativos. Aquellos que consumieron probióticos mostraron mejorías en comparación con el grupo de control que recibió un placebo.
La intervención incluyó diferentes preparados, principalmente con cepas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, y los investigadores consideran que los resultados son prometedores. Sin embargo, insisten en la necesidad de más estudios para confirmar estos beneficios.
El estudio aporta evidencia al eje intestino-cerebro, explorando cómo la microbiota intestinal puede influir en la salud de los pacientes. Aunque se verificó una reducción de marcadores inflamatorios, no se observó mejora en la discapacidad neurológica o en la salud mental general de los participantes.
Los responsables del estudio señalan que, aunque los probióticos pueden ser un complemento útil, no son un sustituto de los tratamientos farmacológicos actuales. También hacen un llamado a realizar más investigaciones en diversas poblaciones para validar estos resultados, considerando que muchos factores pueden afectar la microbiota intestinal y su interacción con la enfermedad.




