Inversión para reforzar la industria y tecnología en Andalucía
En Málaga, la Junta de Andalucía ha anunciado una inversión de más de 1.600 millones de euros destinada a programas e incentivos que buscan consolidar la región como un referente industrial y tecnológico en el sur de Europa. El consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación, Jorge Paradela, compartió estos planes en la Comisión Parlamentaria del Parlamento de Andalucía.
Principales líneas de acción
Paradela detalló que la consejería gestiona actualmente 56 iniciativas con un presupuesto de 993 millones de euros, además de otros 31 programas en cartera que suman 623 millones de euros. El objetivo es fomentar la transferencia de conocimiento de las universidades hacia el sector industrial, así como mejorar la competitividad de las instituciones educativas en el ámbito internacional.
El consejero también citó la próxima implementación de la Ley Universitaria para Andalucía (LUPA), que busca asegurar la financiación y fortalecer la autonomía de las universidades. A su vez, se prevén nuevas convocatorias de ayudas en investigación y desarrollo (I+D) que podrían activar hasta 80 millones de euros en investigación y transferencia antes de finalizar 2026.
En el ámbito de la energía, Andalucía, líder en energías renovables, mantendrá un presupuesto superior a 273 millones de euros para mejorar la eficiencia energética y fomentar la implementación de plantas de generación renovables. También se prestará especial atención al desarrollo de nuevas energías limpias, como el hidrógeno verde y los biocombustibles.
Además, Paradela anunció la futura creación de un plan integral para la atracción y dinamización de la actividad industrial, cuyo horizonte se extenderá hasta 2028-2032. Este plan incluirá la modernización de 50 polígonos industriales, con un presupuesto total de 80 millones de euros, así como la apuesta por la industrialización sostenible, destacando el potencial de la minería.
Con estas acciones, la Junta de Andalucía se posiciona para avanzar en un modelo económico basado en la innovación y la sostenibilidad, buscando que la inversión en I+D+I alcance el 2% del PIB de la región.


