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El impétigo dispara las consultas de pediatría en Málaga durante el verano

Los pediatras de Málaga detectan un aumento de impétigo en verano, una infección cutánea muy contagiosa que se propaga por picaduras y contacto en piscinas.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
· 4 min de lectura

Los pediatras malagueños atienden un aumento de casos de impétigo, una infección cutánea leve pero muy contagiosa que se propaga con el calor, las picaduras y el contacto en piscinas y campamentos.

Las consultas de pediatría en la provincia de Málaga están registrando un aumento de casos de impétigo, una infección bacteriana de la piel que se multiplica en los meses cálidos. Así lo confirman los especialistas consultados por Diario Sur, que señalan que el calor, la humedad y el contacto entre niños en piscinas y campamentos favorecen su propagación.

El doctor José Enrique Sánchez Martínez, jefe de Servicio de Pediatría de Vithas Málaga y Vithas Xanit Internacional, explica que se trata de una afección «leve pero muy contagiosa» que «conviene reconocer y tratar a tiempo». La sufren sobre todo los niños, que a menudo se convierten en el epicentro de una cadena de infecciones y reinfecciones que puede acabar afectando a toda la familia si no se controla.

«Es la infección bacteriana de la piel más frecuente en la infancia, causada sobre todo por estafilococos y estreptococos. Se manifiesta con manchas rojizas que forman ampollas y costras amarillentas, del característico color miel, habitualmente alrededor de la nariz y la boca, en manos y piernas; es muy contagiosa, aunque en general leve»

La pediatra María González, de HM Hospitales Málaga, es contundente: «Las consultas por impétigo en verano aumentan muchísimo». Según detalla, se trata de una sobreinfección de una picadura o una herida por bacterias que tenemos en la piel. «Generalmente, los niños más pequeñitos se rascan indiscriminadamente las picaduras y las heridas y ellos mismos se sobreinfectan. Cuando tú ya te tocas ahí, que ya ha crecido la bacteria y te rascas en otro sitio, te sale otra nueva lesión y se va expandiendo», precisa.

El doctor Sánchez señala que, en la gran mayoría de los casos, se cura sin problemas, aunque «de forma poco frecuente puede extenderse y dar lugar a infecciones más profundas de la piel como la celulitis o el ectima y, en raras ocasiones, afectar al riñón (glomerulonefritis). Por eso recomendamos tratarlo pronto y evitar que el niño se rasque las lesiones».

La prevención pasa por medidas de higiene sencillas: lavado de manos frecuente, uñas cortas y limpias, y limpiar y cubrir las pequeñas heridas y picaduras. Además, es importante no compartir toallas, esponjas ni ropa. Si un niño está infectado, conviene mantenerlo fuera del colegio, el campamento o la piscina hasta entre 24 y 48 horas después de iniciar el tratamiento, según añade el especialista.

La doctora González advierte de que «esto se pega mucho en las piscinas, en los parques de bolas, incluso en la casa, por eso se ve más en verano. Hay que controlarlo, porque a veces puede provocar lesiones importantes que se extienden con mucha rapidez».

Sobre el tratamiento, la pediatra de HM Hospitales Málaga indica que si es localizado se resuelve con desinfección de la zona y un antibiótico tópico en pomada, pero cuando se extiende muchas veces se necesitan antibióticos orales y, en casos más graves, ingresos y tratamientos intravenosos, aunque esto es muy raro. El doctor Sánchez coincide en que cuando hay pocas lesiones se resuelve con antibiótico en crema como la mupirocina o el ácido fusídico, tras limpiar suavemente las costras; si están muy extendidas o profundas, el pediatra puede añadir un antibiótico por vía oral. La mejoría llega a los pocos días con el tratamiento adecuado.

Ante una picadura, los padres deben intentar que el niño no se rasque. «En el caso de la picadura, generalmente no hay que poner nada o alguna pomada específica que suele llevar antihistamínico o algún corticoide flojito para que le baje la inflamación», aconseja González. Si ya se ha rascado y aparece una herida con líquido amarillento y costra, la recomendación es lavar con agua y jabón, aplicar un espray antiséptico como clorhexidina y observar la evolución. Si va a más, acudir a urgencias o al pediatra por si necesita antibióticos.

El rascado actúa como altavoz de la infección, ya que extiende las lesiones a otras zonas del cuerpo y facilita el contagio a otros niños y familiares. «Pasa sobre todo en verano, se queda, por ejemplo, en las toallas de la playa y hay casos que pasa de un hermano a otro y de este a los padres: deben lavarlo todo a altas temperaturas y no compartir toallas, porque es muy contagioso», destaca la pediatra.

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.