La Feria del Centro de Málaga encara sus últimas horas tras una semana de bailes, verdiales y ambiente festivo. Visitantes de toda España coinciden en que la fiesta conserva su esencia, pese a los cambios.
La Feria del Centro de Málaga encara sus últimas horas de este año tras una semana de bailes, verdiales y encuentros en las calles del casco histórico. Entre los visitantes que estos días han recorrido el centro, el sentir general es que la fiesta mantiene su atractivo pese a los cambios experimentados con el tiempo.
Alberto, que ha viajado desde Murcia con un grupo de amigas para celebrar su despedida de soltero, resume así su experiencia: «La gente del sur es maravillosa, muy cercana. La Feria es encantadora, con un ambiente increíble, mucha vida. Es Andalucía, ¿qué te digo?».
Junto a él, Ylenia compara los dos recintos y se queda con el centro: «Al final, creo que el Real es la típica fiesta a la que puedes ir en cualquier lugar porque son casetas de fiesta, mientras que esto es la esencia de Málaga», comenta entre risas. Ambos aseguran que repetirán el año que viene.
La Feria también se ha convertido en destino habitual para despedidas de solteros. Irene, también de Murcia, eligió Málaga para esta celebración tras una buena experiencia previa: «Hace cuatro años vine aquí con una amiga y la verdad que me lo pasé bomba. El ambiente que hay, en cada sitio o esquina hay gente cantando o haciendo sus cantos de malagueños, o música flamenca». Elogia los vestidos típicos y una tradición que pasa de generación en generación.
Irene destaca además la imagen de personas mayores disfrutando del flamenco hasta altas horas: «Nos estábamos yendo anoche, vi un corro y dije: ¿cómo estos señores tan mayores están bailando en las casetas a estas horas?».
No todos prefieren el centro. Martina, granadina afincada en Málaga desde hace una década, se decanta por el Real: «Me parece mucho mejor el Real que la Feria del Centro». Considera que en el Cortijo de Torres el ambiente está más animado y hay más opciones de ocio, entre casetas y atracciones.
Entre las quejas de esta edición, Isabel señala el problema de las reservas en las casetas del Real: «Íbamos de una a otra, todo reservado. Eso no ha pasado nunca. Siempre ha ocurrido que tú has llegado, estaba la música y encontrabas un sitio para comer, te sentabas y disfrutabas», lamenta.
Fuensanta añade nostalgia por la falta de establecimientos tradicionales en el centro: «Había locales que estaban preparados, que eran de distintas cofradías para poder bailar y comer. Todo eso lo han quitado», expresa con pena.
Jorge Oliver coincide en parte con ese argumento. Lleva más de una década asistiendo a la Feria y echa de menos algunos espacios clásicos, aunque reconoce que la cita sigue siendo un imán para malagueños y forasteros.
La Feria del Centro cierra sus puertas esta medianoche, mientras que el Real del Cortijo de Torres prolongará su actividad hasta el domingo. Quienes quieran despedirse del ambiente festivo aún tienen margen para un último baile o un último rebujito.

