La Feria de Málaga 2026 ofrece una amplia oferta gastronómica en casetas y puestos ambulantes, con precios que oscilan entre los 10 y los 50 euros por persona, según el lugar y lo que se pida.
La Feria de Málaga 2026 lleva varios días en marcha y, entre paseos, atracciones y bailes, la comida se ha convertido en una parte esencial de la experiencia. Quienes se acercan al recinto se encuentran con una oferta que va desde las casetas hasta los puestos ambulantes, con un gasto que puede ir de los 10 a los 50 euros por persona, e incluso más en platos concretos.
En las casetas, cada establecimiento presenta su propia carta, con una selección que incluye pescado frito, carnes a la brasa, verduras, patatas, camperos y serranitos. La variedad es amplia, pero también hace que el precio final varíe considerablemente entre un lugar y otro. Por eso, muchas casetas muestran carteles o disponen de cartas con los precios, una referencia útil para consultar el importe antes de sentarse a comer y evitar sorpresas.
El ambiente de las casetas reúne a perfiles muy distintos. Algunas familias optan por almorzar o cenar allí durante la Feria en lugar de regresar a casa, como una madre y su hija que tienen esta costumbre durante la celebración, o una madre que compartía una ración con su hijo pequeño antes de que aumentara el movimiento propio de la hora de comer.
El trabajo en las casetas, clave para el servicio
Detrás de cada caseta hay un equipo que empieza a trabajar antes de que llegue el público, preparando limones, calabacines, carne y todos los elementos del servicio. El trabajo ocupa buena parte de la jornada y algunos empleados reconocen que, después, no siempre quedan ganas de salir, aunque en ocasiones hacen una excepción.
La otra gran alternativa se encuentra en los puestos ambulantes, situados en su mayoría en la zona de las atracciones. Allí se detienen niños y mayores después de subir a los cacharritos, en busca de un bocado rápido que pueden consumir mientras continúan con el recorrido por el recinto. La oferta incluye pizzas, patatas asadas, hamburguesas y kebabs, junto con una amplia presencia de productos dulces como buñuelos, algodón de azúcar y gominolas.
El tipo de cliente cambia según avanza el día. Durante las primeras horas hay un público más variado, formado tanto por visitantes de Málaga como por turistas. Además de adquirir alimentos, algunos aprovechan para comprar artículos propios de la Feria, como abanicos y mantillas. A medida que llega la noche, los puestos reciben una demanda distinta: quienes continúan en el recinto buscan principalmente agua y refrescos para combatir la sed y mantenerse hidratados mientras prosigue la celebración.
Para quienes quieran planificar su gasto, la recomendación es clara: revisar las cartas antes de pedir y tener en cuenta que el precio depende tanto del hambre como del lugar elegido. Una comida sencilla puede costar unos 10 euros, pero una consumición más amplia o platos especiales pueden elevar la cuenta por encima de los 50 euros por persona.




