Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) ha encontrado una población única de neutrófilos en el calostro, la leche materna producida en los primeros días tras el parto. Esta investigación podría cambiar la forma en que entendemos cómo la madre proporciona protección inmunológica al recién nacido durante la lactancia.
Neutrófilos como puente inmunitario
Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que forma parte de la defensa del organismo. El estudio señala que, además de su función habitual en la lucha contra infecciones, estos neutrófilos en el calostro podrían funcionar como transportadores de inmunidad desde la madre al bebé. El equipo de investigación identificó que estas células se adaptan al entorno de la leche materna, adquiriendo propiedades que les permiten transportar anticuerpos y regular la respuesta inmunitaria.
La investigación fue realizada por Almudena Ortega Gómez, Ernesto González Mesa y Francisco J. Tinahones Madueño, junto con varios grupos de IBIMA y la colaboración de la Universidad de Málaga y hospitales locales. Este grupo de investigadores ha ido más allá de los beneficios conocidos de la leche materna, enfocándose en una parte menos explorada: la población de células vivas presentes en el calostro.
Transformaciones en los neutrófilos del calostro
El estudio analizó muestras de sangre y calostro de mujeres atendidas en el Hospital Regional Universitario de Málaga. Se constató que los neutrófilos del calostro tienen características diferentes a los de la sangre. A través de técnicas avanzadas de análisis, se descubrió que estos neutrófilos presentan menos gránulos y poseen una menor capacidad para desplazarse o capturar bacterias. Sin embargo, tienen una mayor cantidad de proteínas esenciales para la respuesta inmunitaria.
Además, se observó que estos neutrófilos liberan inmunoglobulinas, que son cruciales para proteger las mucosas del recién nacido, y tienen una alta presencia de un receptor que participa en el transporte de anticuerpos en los tejidos. Esto sugiere que podrían actuar como vehículos que conectan dos ramas del sistema inmunitario, la innata y la adaptativa.
El estudio concluye que el entorno del calostro no solo actúa como transportador sino que también modifica las células inmunitarias. Experimentos mostraron que neutrófilos de sangre, al ser expuestos al calostro, comenzaron a mostrar características similares a los neutrófilos presentes de forma natural en la leche materna.
A pesar de estos hallazgos, aún se requerirán más estudios para comprender completamente la interacción de estos neutrófilos con el sistema inmunitario del recién nacido y sus posibles efectos en la prevención de enfermedades.
La investigación fue publicada en la revista Cellular & Molecular Biology Letters y se basa en muestras de 16 madres sanas recolectadas en los cinco días posteriores al parto.




