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Las calas escondidas de Nerja: El Salón, El Chorrillo y La Caletilla, las favoritas de los locales

El Salón, El Chorrillo y La Caletilla, tres playas de menos de 100 metros en Nerja, son las favoritas de los vecinos por su ambiente íntimo y su cercanía al casco histórico.

Mónica MargalloMónica Margallo· · 3 min de lectura

Nerja presume de playas infinitas, pero sus rincones más auténticos están en calas de menos de 100 metros. El Salón, El Chorrillo y La Caletilla son las favoritas de los vecinos por su ambiente íntimo y su cercanía al casco histórico.

Cuando el turista medio llega a Nerja, su primer instinto es buscar Burriana o la arena junto al Balcón de Europa. Pero los que viven aquí todo el año saben que la verdadera esencia del litoral nerjeño está en las calas pequeñas, esas que apenas aparecen en las guías y que se esconden entre acantilados y pasadizos. Allí, el Mediterráneo se cuela con suavidad, el ruido de las hamacas desaparece y el tiempo parece ir más despacio.

Tres de estas calas — El Salón, El Chorrillo y La Caletilla — no llegan a los cien metros de longitud, pero concentran todo el encanto de la costa oriental malagueña. Son el refugio de quienes buscan un baño tranquilo sin renunciar a estar a dos pasos del centro.

La Caletilla: la postal más pequeña del Balcón de Europa

Con apenas 50 metros de arena, La Caletilla es la más diminuta de las tres. Su tamaño varía según la marea, pero su ubicación, justo al costado del Balcón de Europa, la convierte en una de las imágenes más fotografiadas del municipio. Rodeada por escarpes rocosos, esta cala combina la proximidad de bares y servicios con un entorno natural protegido del oleaje.

En verano, suele llenarse rápido, pero los que madrugan o llegan a última hora disfrutan de un baño con vistas al mirador. Desde arriba, los turistas la contemplan sin saber que ahí abajo se vive el Nerja más auténtico.

El Salón: tradición marinera a la sombra de la iglesia

A pocos pasos del Balcón de Europa, hacia el oeste, aparece la playa El Salón. Lo primero que llama la atención son los antiguos cobertizos de pescadores, reconvertidos en casetas de veraneo, que salpican la orilla y recuerdan el pasado marinero del pueblo. El acceso es por un callejón junto a la Iglesia de El Salvador; hay que bajar una pendiente, pero merece la pena.

La arena es de grano medio y el agua, tranquila. Las formaciones rocosas que la rodean suavizan las olas y crean un ambiente resguardado que los vecinos consideran su secreto mejor guardado. No hay chiringuitos ni alquiler de hamacas: solo mar, rocas y el rumor de las conversaciones en voz baja.

El Chorrillo: tres calas para bucear sin prisas

El Chorrillo no es una playa, sino tres pequeñas calas consecutivas que suman unos 90 metros de longitud total. Están encajonadas entre acantilados bajos y el acceso se hace por escaleras desde el paseo marítimo. Es el lugar ideal para quienes disfrutan del buceo de superficie: el fondo rocoso y la claridad del agua permiten ver bancos de peces y erizos de mar a pocos metros de la orilla.

Al estar algo más alejadas del bullicio del centro, El Chorrillo suele ser la opción de los que buscan tranquilidad incluso en agosto. Eso sí, hay que ir preparado: nada de sombrillas gigantes ni neveras con ruedas; aquí el espacio es justo y el footing, de andar por casa.

En conjunto, estas tres calas representan la otra cara de Nerja, la que no aparece en los folletos pero que los locales defienden con orgullo. Son pequeños arenales que demuestran que, a veces, lo mejor está en los detalles más pequeños.

Mónica Margallo

Escrito por

Mónica Margallo

Redactora

Historia del Arte por la UMA y buscadora incansable de puestas de sol. Cafetera, ferviente de las ferias y turista en su propia costa; firma cultura, moda y estilo de vida en la Costa del Sol.