La Fundación Global Gift ha entregado una silla todoterreno a Nicolás Fernández, un menor de San Pedro Alcántara que padece un tumor cerebral. El nuevo equipamiento le permitirá recorrer senderos y paseos marítimos con seguridad.
Nicolás Fernández, un niño de San Pedro Alcántara que lucha contra un tumor cerebral, ya puede volver a disfrutar del aire libre. La Fundación Global Gift le ha entregado una silla adaptada diseñada para terrenos irregulares, con la que podrá acompañar a su familia por el campo y la playa.
El nuevo equipamiento, fabricado con materiales ligeros y resistentes, incorpora ruedas de gran estabilidad y sistemas de soporte postural. Esto permite a Nicolás afrontar caminos rurales, paseos marítimos y parques con mayor autonomía y seguridad.
Una silla para recuperar la normalidad
La entrega se realizó en Casa Ángeles, el centro multifuncional de la fundación donde Nicolás acude a diario para sus terapias de rehabilitación. Allí, la presidenta de Global Gift, María Bravo, destacó que la silla le devuelve la posibilidad de hacer lo que más le gusta: la naturaleza.
«Nicolás llevaba tiempo sin poder disfrutar de paseos por el campo o junto al mar. Gracias a esta silla, podrá volver a vivir esas experiencias», señaló Bravo. El menor, amante de las actividades al aire libre, estrenó el vehículo en una carrera solidaria en Málaga a favor de la Fundación Olivares.
La emoción de la familia
Damián Fernández, padre de Nicolás, explicó que durante meses habían tenido que renunciar a muchas actividades porque la silla anterior no estaba preparada para determinados terrenos. «Esta nueva silla le permitirá acompañarnos en paseos por el campo y disfrutar del paseo marítimo, experiencias que para muchas familias son cotidianas», afirmó.
Para los vecinos de San Pedro Alcántara, la noticia supone un ejemplo de solidaridad y superación. La silla adaptada no solo mejora la movilidad de Nicolás, sino que le abre un mundo de posibilidades junto a los suyos.
La Fundación Global Gift, conocida por sus proyectos sociales, continúa así su labor de apoyo a menores con enfermedades graves. En este caso, la tecnología se pone al servicio de la calidad de vida, permitiendo que un niño vuelva a sonreír al aire libre.

