El artista puertorriqueño se subió al escenario de la Cantera de Nagüelles ante 4.000 personas, en una noche que incluyó sorpresas como una pareja de fans subidos al escenario.
Elvis Crespo cumplió anoche un sueño largamente acariciado: actuar en el Starlite Occident Marbella. El cantante puertorriqueño, que durante años visualizó este momento, ofreció un concierto de más de dos horas en la Cantera de Nagüeles, ante un público entregado que coreó sus grandes éxitos como «Suavemente» y «Píntame».
Horas antes de salir al escenario, Crespo confesó a Sandra García-Sanjuán, directora del festival, que se había imaginado muchas veces sobre esas tablas. «Me volví loco cuando me lo propusieron», reconoció. La emoción creció al ver el auditorio por primera vez: «Me sentí como cuando fui de niño a Disney por primera vez», comparó.
Un escenario que el artista llamó «instrumento»
Para Crespo, la Cantera de Nagüeles no es un simple lugar de concierto. «Suena aquí de una forma que no suena en ningún otro lado», aseguró, describiendo el recinto como «el gran instrumento» que haría única su actuación. El artista, con más de tres décadas de carrera, destacó que Starlite Occident es «un lugar mágico, lleno de historia. Un escenario único. Diferente».
El público marbellí, que llenó casi la totalidad del aforo, respondió con entusiasmo desde el primer acorde. Vecinos de Marbella y turistas de la Costa del Sol se mezclaron en una noche que combinó ritmos latinos con la brisa del Mediterráneo. «Es un privilegio tener un festival de este nivel en nuestra ciudad», comentaba una asistente local.
«Píntame» y el Mundial de 2010: un vínculo que viene de lejos
Antes de interpretar «Píntame», Crespo recordó que la canción fue himno oficioso de la selección española de fútbol tras ganar el Mundial de 2010. «Hay un vínculo conmigo y con España, además del idioma y la conexión con mis ancestros», explicó. Además, reveló que «La Graciosa», uno de sus temas recientes, ha sido elegida por los propios jugadores como banda sonora de sus goles en 2026.
«Hay un vínculo conmigo y con España, además del idioma y la conexión con mis ancestros.»
El artista, que ha vendido millones de discos en todo el mundo, demostró que su música sigue vigente. Para los asistentes de la provincia de Málaga, poder ver a una estrella internacional en un entorno tan íntimo como Starlite es un aliciente que convierte a Marbella en un destino cultural de primer orden.
Una historia de amor que Starlite hizo realidad sobre el escenario
Uno de los momentos más emotivos llegó con «Abeja Blanca». Crespo invitó a subir al escenario a una pareja —ella de Ucrania, él de Venezuela, ambos residentes en España— cuyo vídeo bailando la canción en TikTok ayudó a que el tema resucitara. Lo que pudo ser una anécdota de redes se convirtió en un regalo real: cantaron y bailaron junto al artista ante miles de personas. «Esto es lo que hace especial a Starlite», comentó una espectadora.
El concierto también incluyó «Me Mataron», un tema personal sobre una ruptura convertido en himno de resiliencia. Y durante «Suavemente», Crespo bajó a cantar entre el público, deshaciendo la distancia entre artista y asistentes. Antes de despedirse, agradeció a Sandra García-Sanjuán y a todo el equipo, y prometió volver el año que viene. Los vecinos de Marbella ya esperan su regreso.

