Una vecina de Canillas de Aceituno documenta de nuevo las incursiones nocturnas de cabras monteses por la parte alta del casco urbano, a los pies de La Maroma. Los ejemplares, bautizados como Duke y Spirit, bajan en busca de vegetación y tranquilidad.
Las cabras monteses han vuelto a bajar de madrugada hasta el casco urbano de Canillas de Aceituno, en la Alta Axarquía, para alimentarse de la vegetación que crece junto a las viviendas. La escena, según publica Diario Sur, ha sido captada de nuevo por la vecina Rocío Ortiz García, aficionada a fotografiar la naturaleza de su municipio, que lleva dos veranos siguiendo las incursiones de varios ejemplares por la zona alta de la localidad.
El más reconocible para ella sigue siendo Duke, un gran macho montés que observa desde el verano de 2025. En una de las últimas apariciones, el animal llegó acompañado de otro ejemplar más joven. Ortiz describe que el adulto pasó de largo ante uno de los árboles donde suele alimentarse y se detuvo a esperar mientras el segundo se aproximaba.
«Se detuvo en seco, erguido, con la mirada fija en la penumbra, y esperó paciente»
El ejemplar joven terminó acercándose al moral donde Duke había ramoneado en visitas anteriores. La vecina interpreta los movimientos del adulto como una forma de vigilancia y aprendizaje del más pequeño, aunque no existe confirmación científica sobre el parentesco entre ambos animales.
Días antes, Ortiz también grabó a Spirit, el nombre con el que bautizó el pasado verano a otro ejemplar joven que empezó a acompañar a los adultos por la calle Convento y sus alrededores. En esta ocasión lo encontró alimentándose cerca de la denominada Cueva Millón, mientras otro macho permanecía en una posición elevada.
«Poder presenciar estas secuencias es un regalo efímero que la naturaleza concede solo a quienes saben observar en silencio»
Canillas de Aceituno se asienta en las estribaciones del parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un espacio de más de 40.000 hectáreas repartido entre Málaga y Granada. La Junta de Andalucía señala que estas sierras son uno de los principales focos de cabra montés y que la especie atraviesa una etapa de expansión en la zona. La Maroma, con 2.069 metros de altitud, es la máxima cota del parque natural y de la provincia malagueña. La presencia de esta especie motivó en 1973 la creación de la Reserva Nacional de Caza de Tejeda y Almijara.
Las visitas al casco urbano reflejan la frontera entre el pueblo axárquico y la montaña. La Junta recomienda no alimentar a la fauna silvestre ni dejar restos de comida que puedan atraerla hacia zonas habitadas, una práctica destinada a evitar que los animales modifiquen sus pautas naturales de comportamiento.
El municipio, de apenas 1.900 habitantes empadronados, ya registró incursiones similares el pasado julio, cuando los ejemplares se acercaban a un moral, un níspero y otra vegetación junto a las casas durante las horas de menor actividad humana.


