El arciprestazgo de Antequera ha completado su primer curso de acompañamiento pastoral, una iniciativa que ha formado a cerca de 50 feligreses en habilidades de escucha activa y apoyo emocional.
El arciprestazgo de Antequera ha finalizado con éxito su primer curso de acompañamiento pastoral, una experiencia piloto que ha reunido a cerca de 50 feligreses de distintas parroquias y grupos eclesiales. La iniciativa, desarrollada entre octubre de 2025 y junio de 2026, ha buscado promover la cultura de la escucha y fortalecer el acompañamiento en las comunidades cristianas de la comarca.
Un curso pionero en la formación de acompañantes
Impulsado por el arcipreste Antonio Jiménez, el curso ha sido impartido por el sacerdote vocacionista Salvatore Musella, psicólogo, psicoterapeuta y coach especializado en acompañamiento y relación de ayuda. Según explica José Ignacio Postigo, sacerdote del arciprestazgo, la iniciativa ha superado todas las expectativas de participación, lo que demuestra el creciente interés por una formación específica en habilidades de escucha activa dentro de la pastoral.
El itinerario formativo se ha estructurado en tres grandes ejes: el fundamento antropológico y espiritual de la relación de ayuda; la gestión de las emociones, la vulnerabilidad y el crecimiento a través de la crisis; y el arte del cuidado junto con la ética del counseling. «Todo ello orientado a ofrecer herramientas concretas para acompañar a personas que atraviesan dificultades emocionales, sociales o psicológicas en la vida cotidiana», señala Postigo.
Transformación personal y comunitaria
Los participantes han valorado especialmente el desarrollo de la escucha activa, el discernimiento sobre cuándo y cómo ofrecer un consejo, así como una mayor capacidad para interpretar el lenguaje no verbal. El proceso formativo ha favorecido además un profundo camino de autoconocimiento, llevando a muchos a reconocer que aprender a cuidarse y aceptarse a sí mismos es el primer paso para acompañar con autenticidad la vida de los demás.
La evaluación final ha puesto de relieve un cambio significativo en la comprensión del acompañamiento pastoral. Los participantes han descubierto que esta misión no se limita al cuidado de personas mayores o enfermas, sino que constituye un servicio dirigido a cualquier persona y aplicable a todos los ámbitos de la vida de la Iglesia.
Formación práctica para el día a día
Junto a las sesiones teóricas, el curso ha incluido una intensa dimensión práctica mediante ejercicios de escucha, simulaciones de acompañamiento, dinámicas de grupo y técnicas de respiración. Estas herramientas están pensadas para ser puestas al servicio de las parroquias y de las distintas realidades eclesiales de Antequera y su entorno.
Para los vecinos de Antequera, esta iniciativa supone un recurso adicional de apoyo emocional y espiritual en la comunidad. Los feligreses formados podrán ahora aplicar estas habilidades en sus parroquias, ofreciendo un acompañamiento más cercano y profesional a quienes atraviesan dificultades. El arciprestazgo ya estudia la posibilidad de repetir el curso el próximo año, ante la alta demanda y los resultados obtenidos.

