Diez personas han fallecido en accidentes de tráfico en la provincia durante julio y agosto, el doble que en el mismo periodo de 2025, pese a que la movilidad apenas creció un 1,5%.
La provincia de Málaga ha cerrado un verano negro en sus carreteras. Según publica Diario Sur, el balance oficial de la Dirección General de Tráfico (DGT) contabiliza ocho accidentes mortales entre julio y agosto de 2026, con diez víctimas mortales, el doble que en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron cinco fallecidos.
El aumento de la siniestralidad no se explica por un mayor volumen de tráfico. Durante los dos meses centrales del verano se contabilizaron 4.670.325 desplazamientos de largo recorrido, apenas un 1,5% más que en 2025. Julio concentró 2.320.076 movimientos (un 2,1% más) y agosto, 2.350.250 (un 0,9% más).
En total, se produjeron 235 accidentes, un 33% más que los 177 del verano anterior, y dejaron 362 víctimas, un 24% más. Los heridos hospitalizados aumentaron un 28,6%, hasta los 27.
El peligro se ha desplazado este año a las vías de alta capacidad. De los ocho siniestros mortales, cuatro ocurrieron en autovías y autopistas libres, uno en una autopista de peaje y tres en carreteras convencionales.
La colisión contra obstáculos en la calzada se cobró cinco vidas, pero lo más llamativo es el repunte de los atropellos de peatones, que ya son la segunda causa de muerte, con cuatro fallecidos. Uno de los casos más sonados ocurrió la madrugada del 9 de agosto en la A-7, cuando un peatón murió arrollado por varios vehículos después de que varios conductores alertaran al 112 de su presencia caminando por la calzada.
La distracción al volante estuvo presente en tres de los accidentes mortales, y la irrupción de peatones en la vía provocó otros dos. También hubo un caso por inexperiencia del conductor, uno por conducción negligente y dos por causas diversas. Tres de los diez fallecidos no llevaban puesto el cinturón de seguridad u otros elementos reglamentarios.
Por tipología, los motoristas son el colectivo más vulnerable: dos conductores y un ocupante de motocicletas de más de 125 cc perdieron la vida. También fallecieron un conductor y un ocupante de turismo, y un conductor de un vehículo articulado.
La mortalidad tuvo rostro mayoritariamente masculino (siete hombres frente a tres mujeres) y golpeó con especial dureza a la franja de 55 a 64 años, con tres fallecidos. Julio fue el mes más trágico, con seis muertes, y las horas de mayor peligro se concentraron en la tarde (de 14.00 a 19.59) y la madrugada (de 00.00 a 06.59), con cuatro fallecidos en cada franja.


