La Feria de Málaga 2026 cerró sus puertas el 22 de agosto tras una semana marcada por el buen ambiente y la afluencia masiva. El balance, salvo algunos cierres puntuales de casetas, fue positivo.
La Feria de Málaga 2026 ha echado el cierre tras una semana que se desarrolló del 15 al 22 de agosto con una participación multitudinaria tanto en el centro como en el Real Cortijo de Torres. La edición, que tuvo como cartel «Flores para la Victoria» de la artista Patricia Castro, transcurrió con casi total normalidad y sin apenas incidentes relevantes.
El pistoletazo de salida llegó con el tradicional espectáculo de fuegos artificiales sobre la Mar Mediterráneo, que congregó a cientos de personas en los puntos habituales de la ciudad. La portada renovada de la calle Marqués de Larios fue uno de los grandes atractivos visuales de esta edición.
El pregón corrió a cargo de Juan Francisco Funes, entrenador del Málaga Club de Fútbol, quien la pasada temporada logró el ascenso a la primera categoría del fútbol español. Su discurso, cargado de referencias al equipo y a la afición, fue uno de los momentos más aplaudidos del arranque festivo.
Durante los ocho días, el Auditorio Municipal ofreció conciertos gratuitos con artistas como Zenet, Medina Azahara o Antonio Carmona. Las casetas y las calles del centro acogieron además actuaciones de cante y baile, incluyendo pandas de verdiales de distintos estilos que llenaron de música los rincones más emblemáticos.
El público, tanto local como visitante, coincidió en destacar el buen ambiente general. Las atracciones y los puestos de comida registraron una alta demanda durante toda la semana, especialmente en el recinto del Real Cortijo de Torres.
No todo fueron alabanzas. Durante los primeros días, varias casetas tuvieron que cerrar durante 24 horas por incumplir la normativa, una situación que obligó a intervenir a los agentes de seguridad. Además, algunos asistentes señalaron que los precios habían subido respecto a ediciones anteriores y que el ambiente del centro «ya no es el mismo».
Con el fin de la feria, toca guardar los trajes de gitanas, los abanicos y los farolillos, aunque no por mucho tiempo. La ciudad se prepara ya para otros grandes eventos que engalanarán el calendario malagueño antes de que llegue la próxima edición.


